lunes, 30 de abril de 2007

Cómo perder un campeonato sin perder la pasión...

Ayer el Caracas FC visitó al UAM en un encuentro del que saldría el campeón del Torneo Clausura.

Los rojos tenían toda la ventaja para alzarse con el título y además, colgarse de manera automática su novena estrella. No importaba si ganaban, empataban o perdían por la mínima diferencia, igual serían campeones.

Chita San vicente prácticamente entregó el partido de Copa Libertadores disputado a mitad de semana, alineando gran cantidad de suplentes, a fin de tener fresco a su "once" de lujo para el partido del domingo.

Pero todo se fue torciendo en el camino!

Pocos minutos después de arrancar el partido, Alejandro "el lobo" Guerra, motor del medio campo del Caracas, recibió una falta por demás violenta y alevosa, que bien habría ameritado la expulsión del infractor, que le obligó a retirarse del engramado con claras muestras de dolor.

Chita perdió a su hombre más importante y se vio obligado a reemplazarlo por Weymar Olivares, con lo que ganaría en marca pero perdería más del 50% de la creación.

Más adelante Rafael Mea Vitali (jugador que admiré desde su época en el Caracas), en una actitud terriblemente antideportiva, le pateó la rodilla en varias ocasiones (con la supuesta intención de sacarle el balón) a Iván Velásquez que se encontraba sobre el césped. El colombiano respondió a la agresión, y ambos vieron roja directa. A partir de ese instante, sólo quedaron 20 hombres en cancha.

Como si fuera poco, el Pájaro Vera se hizo expulsar de la manera más estúpida, con una falta innecesaria, dejando a su equipo con 9.

Los rojos intentaron defenderse, pero el terrible arbitraje, la fatiga, la inferioridad numérica y el empuje del combinado bicolor, se mezclaron para cerrar un marcador 3-1 que le daba el título al Unión Atlético Maracaibo.

Aun sabiendo que ahora se jugará la final a doble partido para definir el campeón absoluto, es increíble el malestar que queda después de ver a mi club perder así... Es increíble cómo puede doler un gol, cómo puede doler una cartulinita roja en la cara del capitán...

Ese dolor es la prueba del amor que inspira la camiseta más laureada de nuestro fútbol, la única con 8 estrellas, la del único CLUB de Venezuela... El sentimiento irrefrenable que mueve a 11 hombres que están haciendo historia en el torneo continental.

Se perdió el título del Clausura, pero la pasión está allí, intacta!

2 comentarios:

dakar dijo...

Igual ganamos el campeonato!!!!

Primera vez que visitó tu blog.

Saludos

Mariale divagando dijo...

Dakar,
bienvenido!

Sí, el Caracas se quedó con la estrella, pero yo quería también el Clausura!