¿La casita del Terror?
Dado que mi negocio promueve la vida sana y la buena alimentación, yo no debería comer pastelitos, ¿verdad? Y si lo hiciera, no debería confesarlo por nada del mundo, ¿verdad? (unos segundos pensando)... Pero sucede que por encima del negocio está el compromiso adquirido hace años, después de aprender -a los tortazos- que siempre debo decir la verdad! Siendo así, confieso: el sábado, antes de asistir a una reunión donde se hablaría de la buena alimentación, me comí 4 pastelitos de carne molida con arroz y un barril (porque algo tan grande no puede llamarse vaso) de jugo de mora!
El lugar de los hechos se llama La Casita de los Bocados, si alguna vez vienen a Maturín no dejen de probar sus mini-pastelitos andinos cerca de la Plaza Rómulo Gallegos (otro atentado contra el negocio... shit!). No sólo TODO lo que hacen es fresquísimo y delicioso, sino que la atención es de las mejores, incluso hace olvidar por momentos que se está en este pueblo de trogloditas.
El sábado, mientras disfrutaba de mi pecadillo, presencié un episodio curioso, que paso a relatarles:
Siempre llegan indigentes a revisar las papeleras de afuera, y mientras no molesten a nadie la gente del local no les impide hacerlo, hasta les dan comida si la piden. Ese día llegó uno de los indigentes vestido de rojo y con gorra del Ché, empezó a revisar la basura y colocó una bolsa sucísima sobre el mesón; al verlo uno de los dueños -Daniel creo que es su nombre-, le pidió a uno de los chicos que le dijera "al señor que por favor quitara la bolsa" (así, amablemente). El chico hizo lo que le mandaron, y el indigente le respondió "Qué pasó, becerro? Tú como que eres terrorista?", y se fue gritando improperios, de los cuales los que no eran groserías guardaban relación con el discurso del Mico Mandante: "terrorista", "fascista", "imperialista" y perlas por el estilo...
Cuando el chamo volvió a entrar, traté de matizar y hacerle menos desagradable el momento diciéndole "Bueno Claudio, como ahora eres terrorista, vamos a cambiar el nombre por La Casita del Terror"; él y todos los presentes rieron un poco y el momento tenso quedó atrás.
Ya cuando me fui a mi reunión, como siempre me llevé en mi mente la sonrisa típicamente andina de la señora María al darme el vuelto, pero no me duró mucho porque me asaltó el recuerdo del indigente. Durante todo el trayecto pensé en el devastador efecto que ha tenido el desgraciado MM en nuestra sociedad, no sólo me refiero a la proliferación de indigentes en cada esquina, sino al poder que tiene para elevar al infinito la idiotez de un pueblo, idiotez que se manifestó hace casi una década en la decisión de darle el poder y que se sigue manifestando todos los días, cuando alguien decide copiar sus patrones de conducta, su manera de vestir, su vocabulario y hasta sus desvaríos...


























14 más con ganas de divagar:
Episodio trágico: siendo hija de un papá (bueno, ex-papá) chavista radical, me tocó hace unos meses padecer ese mismo tipo de improperios marginales mientras me empujaba fuera de su carro y de su vida... De allí mi post "Padres Irresponsables del Socialismo del Siglo XXI". La verdad no pensé que fuera tan horrible lo que dijo (el siempre fue medio extraño) pero al compararlo con el indigente, ay vale, me dio como vergüenza tener genes de ese señor =(
helou,que fácil es manipular un pueblo cuando falta educación y los que tienen poder quieren que todos sean ignorantes para poder manejarlos a su antojo,hasta cuando seguirán aguantando esto Mariale? he visto personajes ridículos pero como él jamás, y encima no es auténtico sino que imita a otros y de la peor manera.no crea q el despotismo es exclusivo de su terruño por estos pagos (o lugar) también se manipula la prensa y manosean los entes que deben regular y controlar..ojalá todo cambie algún día no?besos:)
Hola!!! gracias por la visita...y con respecto a tu post tienes razón es triste como nuestra gente cada dia se unde más creyendo un discurso que nos lleva al abismo...Dios quiera salgamos de esto, cada día la preocupación crece y crece...bueno te estare visitando, haz lo mismo visitame cuando quieras, yo estoy en Caracas....Un beso.
Diana,
vengo de leer el post que mencionas. Que fuerte!
Uma,
ojalá todo cambie para mejor. Porque hasta ahora hemos ido cambiando mucho y con mucha rapidez, pero siempre para empeorar.
Dalis,
Bienvenida!
Que te puedo decir!! Cosas así vemos casi a diario.. Pero es producto de su ignorancia! Lástima, aún más lástima debe inspirar ahora ese señor indigente...
Apuntados los pastelitos!! :P
Besos! ^^
Tu sabes que algo curioso de aquí de esta ciudad de Mérida (México) es que casi no hay indigentes... sólo he visto 1 en las calles... en 7 años que tengo de vivir acá.
Igual hay una señora que vive en la calle, pero se gana la vida repartiendo bolantes para supermercados, almacenes, etc...
Se me hace muy extraño que una ciudad tan grande no haya (que bueno)...
Saludos
Ange,
tú lo has dicho, lo que da es lástima.
Chien,
que envidia!
A mi me pasó algo muy curioso una vez... la verdad no me aplaudo por eso, pero lamentablemente el innombrable saca a relucir lo peor de nosotros:
Una vez fui al banco, en Valencia, y había un señor con un muy mal aspecto de indigente, y la verdad algo en su cara había, quizás tristeza o hambre, que me invitó a darle un dinerito, pues cuando estoy sacando los reales, veo que el mr. tiene una foto de chavez en una caja donde le ponen el dinero... Me dió una soberana arr%%#$" y le dije que fuera a pedirle dinero al macaco desgraciado para comer "#(/"(/&/&"%#... bueno así son las cosas, mientras mas los patean, mas votan por el :(
Saludos,
Tahylú!
Dado que estamos entre confesiones, debo hacer una: ¡estoy loco por ir a Venezuela!
Estando fuera de mi país por casi un año, cuento los días antes de poder pisar mi Caracas.
Por desgracia, no puedo mirar a terminar mi pasantía aquí y querer regresar a quedarme por todo lo que relatas en este post. Y en verdad que da lástima que uno esté desarrollando otros países y otras economías mientras uno ve desde lejos cómo la tierra que uno ama se vuelve una basura.
Cómo me gustaría regresar a un país con futuro...
Tahylú,
yo he aprendido a NUNCA darles plata!!
Luis,
me imagino que son sentimientos encontrados, por un lado las ganas de vovler, y por el otro las ganas de estar en un lugar más próspero.
Lo mas lamentable de todo esto es que el futuro de personas pensantes este en manos de personajes como el indigente de tu historia, indigente mental digo.
El daño mas grave que ha ocasionado el "tipo" es este endrentamiento constante, esta rabia que nos da encontrarnos con un "discipulo del tipo"...perdoname, tengo por norma no nombrarlos a menos que no quede mas remedio.
Periquita,
un amigo me dijo hace poco que no lo nombrara porque sólo con eso lo hago más fuerte...
Creo que mayor hipocresía hubiese sido que te quedases callada mientras tu consumo de pastelitos aumentase sin detenerse. De cuando en cuando hay que darse licencias controladas en lo que alimentación se refiere...nadie, absolutamente nadie (salvo las anoréxicas) se excluye de darse un pequeño gustito muy de cuando en cuando.
Acerca del incidente aquel con el indigente...bueno, no les espera un camino fácil para revertir esas consecuencias pero, eventualmente, hay que tomarlo. Saludos cordiales.
Luis,
gracias por decir que no está mal comer pastelitos :-P
Publicar un comentario en la entrada