Todos lo aman... menos yo!
Luego, el 27 Cho dedicó un breve post a notificarnos que su ausencia se debe a que está demasiado enfrascada en la lectura del nuevo libro de Harry Potter. No le escribí comentarios, pero de haberlo hecho, también habría tenido que decir que no me gusta el librito.
De allí salió la idea de escribir un post sobre esa tendencia mía natural e involuntaria a encontrar desagradables -o cuando menos, insípidas- ciertas cosas que a los demás les encantan, y me propongo ahora escribir un listado de algunas de esas cosas:
Las telenovelas que según sus autores “retratan la realidad del pueblo venezolano” y que, a mi juicio, más bien son una repetición de la misma historia de barrio que hace que los extranjeros que siguen la trama piensen que todos los venezolanos somos así, que todos hablamos con ese tumbao malandroso, que todas nos vestimos así al estilo Yuleisi (con lycras y un moñito en la mollera), que todas nos acostamos con los maridos de todas las vecinas, y un largo etcétera. Si bien no soy la más novelera, prefiero otro tipo de historia.
Harry Potter en libros o películas. Debo reconocer que no soy una gran conocedora, ya que he leído completo un solo libro de toda la zaga (lo intenté con otros que tenía mi hermano, y desistí) y he visto una sola película en el cine, pero la verdad es que si bien no me parecieron taaan maaaaalos, agradecí no haber sido yo quien pagó por el librito y la entrada. No sé, no le encuentro mayor gusto.
Los tintes, desrices, permanentes, mechitas, y todo lo que las mujeres acostumbran hacerse en el cabello. En 23 años la peor agresión que ha sufrido mi cabello ha sido el secado de vez en cuando, nunca ha estado expuesto a químicos más fuertes que el simple champú.
Las modas. Las modas en general… Rara vez he llegado a usar alguna prenda de vestir o accesorio de esos que de un día para otro tiene todo el mundo. Y OJO, no se trata de que no me lo pongo porque “está puteado”, que va!, Dios me libre de tal idiotez. No me los pongo simplemente porque no me gustan. Nunca usé los pantaloncitos de cuadros cuando Fey los puso de moda, nunca usé los rosarios que todo el mundo se colgaba del cuello, nunca me puse las franelas negras con letras blancas con mensajes como “Se habla venezolano” u otros menos decentes, nunca usé aquellas bandanas blancas que hacían parecer que todas las mujeres andaban con la frente vendada lesionadas a causa de algún desastre colectivo…
Fumar. Entre chamos, durante la adolescencia, es muy común que todos “aprendan” a fumar, supongo que se sienten “grandes"; yo nunca aprendí, no le encontraba gracia. Ahora de adulta, no sólo no le veo gracia sino que me da un asco terrible, al punto de que si estoy hablando con alguien y se le ocurre encender un cigarrillo, me voy y lo dejo hablando solo: prefiero perder una amistad que mis pulmones. A esta edad jamás he probado un cigarrillo, en serio, NI UNA SOLA VEZ; y el día que lo haga me avergonzaré tanto, tanto, pero tanto, que no volveré a mirarme en el espejo ni a salir a la calle mostrando el rostro, sino que me lo cubriré con una máscara que diga “Estúpida flagrante”.
El reggaeton. Siempre creí que no existía algo más insoportable que el vallenato… hasta que escuché esa desgracia que embargó nuestras vidas, llamada reggaeton; porque los vallenatos por lo menos tienen letra, en cambio el reggaeton sólo dice “vamo’ a perreal”, “vamo’ a sandungueal", “bien duro te voy a dal”, y cosas por el estilo… Además, todos los “cantantes” del género son cortados por la misma tijera: unos bichos mal vestidos, pero con medallones de oro de más de 10 centímetros con sus iniciales y conduciendo autos de lujo; y todos sin excepción parecen recién salidos del Internado Judicial de La Planta (de hecho, la mayoría tiene antecedentes penales)… Es que los detesto con todas mis vísceras!!! Tengo una teoría que dice que escuchar reggaeton mata las neuronas, para comprobarlo basta con observar a aquellos individuos que lo escuchan con asiduidad, su conducta demuestra que sus neuronas han muerto y que sólo les queda un par de ellas, que se encargan del lamentable movimiento de sus cuerpos.
Podría enumerar muchas más, pero pasaría aquí el resto del día escribiendo y ustedes no llegarían a leerlo hoy sino mañana, y como pretendo que el post se publique con fecha 28, tengo que cortarlo aquí.




























