Existen muchos tipos de chavistas. Hace años me di cuenta de que no debo tener esperanzas de que ni uno solo de ellos deje de serlo, porque si fue suficientemente idiota como para votar por ese ser una vez, nunca dejará de serlo. Paso a describir algunos de ellos:
1. Existe el chavista que vivía en el último escalón del cerro, que toda la vida comió
(si acaso) pan con mortadela, que ganaba sueldo mínimo desempeñándose como obrero y que el día que le pagaban tenía que ir repartiendo el dinero entre los maleantes que le cobraban
pejae en las escaleras.
Hoy en día vive en el penúltimo escalón del cerro, porque donde ya parecía que no cabía un rancho más, se tuvo que poner creativo y hallar espacio para hacerle el rancho a su hijo de 15 años que embarazó a la novia de 14 y necesitaba un lugar donde vivir con su nueva familia, y está agradecidísimo con el revolucionario que le ayudó a conseguir láminas de zinc para fabricar. Sigue pagando peajes hasta llegar a su rancho, pero ya no sólo reparte su sueldo mínimo sino también la beca que le dan por ser parte de una
Misión. Y sigue comiendo pan con mortadela, pero ya no tiene que comprarla en un supermercado imperialista, porque ahora en su barrio pusieron un
mercalito.
Este señor es sumamente ignorante, no tiene idea de las implicaciones de lo que está pasando; pero el domingo ve
Aló Presidente y se alegra al escuchar que prometen construir una vía para que el Jeep lo pueda dejar un poquito más cerca de su rancho; después de tantos años de "no existir" ahora se siente tomado en cuenta, él cree que las cosas están mejorando.
Yo entiendo que este señor sea chavista. Le tengo arrechera por bruto, pero lo entiendo.
2. Existe el chavista que no vivía en el cerro, pero igual se las veía negras para rendir la quincena entre hacer mercado y pagar las frecuentes reparaciones de su
Chevette 85. Su primo había conseguido un carguito en una alcaldía bolivariana revolucionaria de algún pueblo de Venezuela, y hace unos años le aconsejó que fundara una contratista que de cualquier vainita para poder
picharle los contratos del organismo en cuestión.
Hoy en día su contratista es la encargada de asfaltar y señalizar las calles del pueblo; para asfaltar dos cuadras licita por montos que podrían cubrir el pueblo entero y su primo se encarga de aprobar la licitación. Manda a su gente a cerrar la calle
-haciendo que el tránsito se vuelva insufrible- para pintar el rayado. Un mes después de
-por fin- haber terminado el rayado, manda a su gente a cerrar la calle para romper todo y asfaltar. Y cuando
-por fin- terminan de asfaltar, hay que volver a pintar el rayado, ¿no es así?
No le importa que la gente hable de su ineficiencia, él está contento porque se compró un chalet y ahora anda en una
Avalanche full equipo. Y no le importa que esté malgastando el dinero con el que se podrían solucionar otros problemas, porque al final "eso lo paga el gobierno".
Yo entiendo que este individuo (porque "señor" le queda grande) sea chavista o finja serlo. Me da asco, pero lo entiendo.
3. Existe el que es el primero en su familia en completar aunque sea una carrera técnica, antes era analista de algo en una empresa privada que quebró por presión política y ahora es analista de algo en la misma alcaldía bolivariana que se mencionó antes, trabaja hasta tarde en la noche, incluso los sábados; si el Presidente visita el pueblo el domingo, él sabe que tiene vestirse de rojo e que ir a la concentración y quedarse hasta el final porque van a pasar lista. Gana poco más del sueldo mínimo pero al menos no tuvo que pagar en agosto para mandar a su hijo a un plan vacacional, ya que el alcalde ordenó que llevaran a todos los chamos a sudar en un colchón inflable bajo el sol en la plaza del pueblo mientras sonaba
La vecinita.
Sabe que la gestión del alcalde ha sido pésima, quisiera que su pueblo tuviera otro gobernante; pero cuando el rojo rojito se lanza a la reelección, él se pone su franela del Ché y va a hacer la cola tempranito para darle su voto. Cuando se le pregunta por qué no votó por otro candidato responde "¿Y si voto en contra del gobierno, después cómo consigo trabajo?".
Sus condiciones de vida no han mejorado a través de las medidas populistas y cortoplacistas del Ejecutivo, tampoco está enchufado en alguna parte donde se pueda robar un pocotón de real... Simplemente quiere conservar su precario puesto de trabajo, en lugar de pensar en la posibilidad de conseguir uno mejor, teniendo un alcalde mejor.
Éste es el que sinceramente no puedo aceptar. Porque a menos que alguien vaya con él hasta la máquina de votación, no hay manera de que se conozca la intención de su voto. Y aun si se pudiera y por eso lo fuesen a despedir, debería ser un motivo más para votar en contra! Pues no concibo que un individuo quiera ser gobernado por alguien
-y quiera trabajar para alguien- que le suprima su derecho a elegir.