miércoles, 17 de junio de 2009

"¡Sí saben y sí son!"

Comparto con ustedes estas letras de Claudio Nazoa,
publicadas el lunes de esta semana.


La verdad es que en esta irrealidad absurda en la que vivimos todos los venezolanos, tanto los que apoyan el proceso de destrucción de Venezuela como los que siempre hemos querido y luchado por un país diferente que camine hacia adelante no podemos creer que volvamos a tener miedo por hablar o escribir libremente, como ocurría cuando Marcos Pérez Jiménez.

Yo fui víctima inocente (tenía cinco años de edad) de la intolerancia de una dictadura, cuando mi padre Aquiles Nazoa fue encarcelado y expulsado del país en el año 1956 por un militar que se creía salvador de Venezuela, apoyado por los cínicos de siempre, que después, cuando vino la debacle, se escudaron diciendo que ellos no eran y no sabían lo que pasaba.

Estábamos durmiendo en nuestra casa de Cagua, en el estado Aragua, cuando la Seguridad Nacional rodeó toda la manzana para apresar a un peligroso delincuente llamado Aquiles Nazoa, que se resistía al arresto con dos armas letales: ideas libres y una máquina de escribir.

¡Qué miedo le tienen los dictadores y los autócratas a la libertad de expresión y a la libertad en general! Ellos prefieren enfrentamientos con pólvora, más que con letras e ideas; por eso todo el que piense en gobiernos autoritarios de izquierda o derecha (valga la redundancia) se convierte automáticamente en enemigo.

A mi padre se lo llevaron aquellos bichos malos sin explicación, y como a los tres días llamaron a mi mamá para decirle que lo sacarían del país por escribir cosas inconvenientes.

Mi madre hizo de todo para conseguir algunos dólares y llevárselos a mi padre al aeropuerto en donde nos dejarían verlo por unos minutos para despedirnos.

Allí fuimos mi mamá y todos mis hermanos. Niños todos a los que nos costaba entender por qué a su buen padre, que escribía poemas, lo tenían esposado en un cuartico.

Mi mamá le entregó una pequeña maleta, algunos papeles y el dinero recogido. Allí estaba mi padre, preso pero no derrotado.

Trataban de humillarlo e intimidarlo, pero cuando se tiene lo que tenía de sobra Aquiles Nazoa: integridad, inteligencia y valentía, es muy difícil que un esbirro humille lo intimide.

A empujones montaron al poeta en un avión de Pan American. Le quitaron las esposas y, en inglés, el piloto ofreció disculpas a los pasajeros porque en el avión iban a deportar a un peligroso delincuente.

Adentro de la nave, mi padre al fin se enteró a donde iba; el avión hacía escala en Panamá y Bolivia.

Él decidió quedarse en Bolivia, pues en La Paz vivía un librero que a la larga resultó ser un ángel llamado Pepe Ballón, con el que mi padre se había carteado un par de veces.

A los seis meses nos fuimos todos a vivir a Bolivia en condiciones bastante difíciles porque papá era millonario, pero lo único que no tenía era dinero. Allí pasamos tres años hasta que cayó la dictadura.

Ahora, ese recuerdo triste de un pensador valiente y perseguido nos da luz en la oscuridad en momentos en que estamos en peligro de que episodios como ese puedan volver a repetirse.

Aunque se sea intelectual, por miedo, por acomodado, por resentimiento o por maldad, se comienza apoyando la intolerancia que antes parecía detestable, y se termina como esbirro: discriminando, censurando, sapeando, persiguiendo, torturando o matando a nuestros amigos.

Así que hoy 15 de junio del 2009, los que apoyan el fascismo de derecha o de izquierda no olviden: ¡sí saben lo que está pasando y son cómplices!

Claudio Nazoa

9 comentarios:

Ale dijo...

Y ya lo había dicho su padre, Aquiles Nazoa, en 1945 en sus "Verbos irregulares":

...

Como sin garantía todo el mundo se inhibe,
yo no escribo,
tú no escribes,
él no escribe

Sino mil tonterías que, de modo evidente,
yo no siento,
tú no sientes,
él no siente

Pues de escribir las cosas que uno tiene en el seso,
yo voy preso,
tú vas preso,
él va preso
...

Y por eso, temiendo que nos cojan la falla,
yo me callo,
tú te callas,
él se calla.

Por la ley de chivato, que es una ley eterna,
yo gobierno,
tú gobiernas,
él gobierna.

Mariale divagando dijo...

Ale,
nunca habían sido tan oportunos estos versos de Aquiles!

Waiting for Godot dijo...

Mariale: ironias de la vida que parte de la familia de este hombre apoye a quien apoyan en la actualidad, a excepcion de claudio y otro pana mio que es familia de este hombre, hay muy pocos en esta familia que no esten del lado en el que muchos dijimos NO para no estarlo. Besos.

Maie dijo...

Muy Bueno Claudio, tanto como su padre...

Pablo J dijo...

Está bueno realmente, no había leído eso ni tampoco los versos del padre que dejó Ale.

Muchos andan tranquilos, hasta que les llega su hora y, cuando les llega, ya no queda nadie para defenderles.

Saludos.

TORO SALVAJE dijo...

Que triste.
Que asco también.

Besos.

Genín dijo...

Yo, aunque chiquito, viví la dictadura de Perez Jimenez, y mis recuerdos me dicen, que esta es bastante peor, aquella no estaba disfrazada de democracia y se construían infraestructuras, no se conocia el desempleo ni la inflación, llegaban inmigrantes por montones, no se iba la gente como ahora, se podía andar a las cuatro de la mañana por Sabana Grande sin problemas de seguridad. Bueno, la cosa estaba bastante mejor que ahora.
Quiero dejar claro que yo condeno lo de aquel y lo de este, mas aun, porque con el otro se podía vivir...
Besos y salud

Sir Nick... dijo...

Como diria el Poeta y pastor Luterano Martin Niemöller

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Creo que era Eugene O´Neill quien decía de que no hay presente ni futuro, sino que sólo el pasado que se repite una y otra y otra vez...el problema es que jamás aprendemos de ello.

Los que dominan en exceso de sus atribuciones lo hacen por fuerza de poder y no con fuerza de palabras...porque no las conocen más que para la retórica vacía y les temen.

Escribir no tiene la flagrancia de un arma de fuego...pero es poderoso hacerlo porque entra a las conciencias y se queda allí para siempre. A perseverar y a honrar la memoria de quienes brindaron luchas similares. Saludos afectuosos, de corazón.