martes, 10 de noviembre de 2009

Heriberto

Todo el que se sienta a comer conmigo por primera vez termina preguntándose dónde tendré el compartimiento secreto donde guardo la comida, porque no conciben que esta radiografía de zancudo pueda comer tanto. Como más que la mayoría de los hombres que conozco (las excepciones son los maracuchos, los italianos y mi hermano). Pero lo grave no es cuánto me puedo comer en una sola sentada, sino el poco tiempo que pasa antes de que vuelva a tener hambre.

Empecé a tener este apetito descomunal durante la adolescencia y nunca se ha ido. De hecho, no sé por qué no lo he mencionado antes aquí, pero mi estómago es todo un personaje, se llama Heriberto y me lo imagino como un camionero maracucho, gordo y basto, más o menos como éste:

Él es el que me obliga a comer como una degenerada, no tengo la menor duda de que él es el que manda y de nada sirve contradecirlo; cuando él está contento yo estoy contenta, y cuando él se empieza arrechar me vuelvo más insoportable que de costumbre (Entiéndase: REALMENTE insoportable).

En el liceo no entendía cómo había chamitas que podían desayunar un huevo sancochado y cenar una rodaja de piña (sí, las modelitos lo hacían). Es más, hace poco más de 2 años, cuando Herbalife salvó a Heriberto de la gastritis, no podía entender cómo la gente podía desayunar y cenar un simple batido y afirmar que quedaban satisfechos! La única explicación que me convenció fue de una señora que tiene toda la vida trabajando en esto de la nutrición, que me echó un cuento -en términos que no pretendo recordar- sobre mi metabolismo y mi atípico requerimiento calórico; más o menos me hizo entender que, básicamente, necesito más calorías que la gente normal y, como el organismo es inteligente, las exige a través de la insistencia de Heriberto.

Bien, hoy me dio por escribir sobre el camionero déspota, debido a mi experiencia el día de ayer...

Por diversas razones anduve en la calle preocupándome mucho y ocupándome poco, atendiendo muchos asuntos sin resolver ninguno; la verdad es que no tuve tiempo de detenerme un ratico a comerme alguna bala fría. De modo que, después del sándwich y la avenita del desayuno, no volví a probar bocado hasta las 4 de la tarde, cuando pude venir a mi casa a almorzar (se imaginan ya las proporciones de dicho almuerzo, no?).

A las 8:30 cené una cachapa con queso y a las 11:30 cuando estaba por despedirme de la gente del Twitter, me di cuenta de que tenía burda de hambre. Me daba flojera ponerme a preparar algo a esa hora, así que abrí la nevera y vi una pera grandota que me provocó. Agarré mi pera, la corté como siempre (rara vez me como las peras y manzanas mordiéndolas enteras, por lo general las corto en 4 y les saco todo el corazón porque odio morder alguna semilla) y me la traje pa' la PC mientras seguía twitteando. No habían pasado ni 2 minutos y ya la pera había desaparecido del plato y Heriberto seguía igualito, se reía de mi ingenuidad y me decía "Mirá flaca, no creáis que me podéis joder tan fácil"... Tuve que pararme otra vez pa' la cocina y comerme dos galletas Club Social y dos tobos (recuerdan mis tazas, no?) de té verde; sólo así pude medio engañar a Heriberto pa' que me dejara acostarme a las 12, rogando quedarme dormida rápido porque si no, iba a empezar a joder otra vez antes de la 1. Afortunadamente, así fue...

Y pensar que he visto gente capaz de cenar una pera... Y no una pera sobredesarrollada como la de anoche, no!, una perita... Cenan eso, sin la cachapa y sin las galletas, y así quedan bien y se van a dormir sin problemas... De verdad, no sé cómo es posible...

Debe ser que, como me dijo alguien hace poco, "ésas son raciones para gente con un solo estómago"...

26 comentarios:

* M a r u dijo...

Jajajaja... Heriberto!

Que cómica la comparación, jajaja...

Yo tampoco creo en la rodajita de piña... no podría vivir a punta de atún y lechuga. Será que mi Fulgencio y tu Heriberto son familia ?

Jajajajaja

Feliz Dia!

Maie dijo...

jajajajaja, "Heriberto el maracucho" jajaja
Un sandiwch y una avenita??? a mi con la avenita solita ya me da para llegar al almuerzo...
Yo ultimamente como que me trague un Heriberto, hoy eran las 9 y yo con ganas de una sopa...tuve que aguantarme hasta 10 para las 11 que me pareci[o hora rasonable para irme a preparar una.
Yo en cambio prefiero comer muchas veces pero poquito. A veces me pregunto si es mana psicol[ogica o es realmente pequenez de estomago el hecho de que rara vez puedo terminarme un plato (si no lo he servido yo, cuando lo sirvo yo siempre termino).

TORO SALVAJE dijo...

Que cara debes salir Mariale.
Se necesitan varios salarios para alimentarte.
Aunque seguro que vale la pena.

Besos.

Pablo J dijo...

Hasta que por fin salió Heriberto en el blog!!!

Lo peor del caso es que ahora tiene un rostro que ponerle... y que rostro!!!

Y yo que cené un pancito con queso porque no tenía leche descremada y me acabo de desayunar una taza de Special K con la que compré esta mañana... en fin, yo sí puedo entender como la gente puede desayunar o cenar esas cosas. Aunque una rodaja de piña es muy poquito, tendrían que ser al menos 4! jajajaja

Pablo J dijo...

Por cierto, y para que quede como una declaración de mi parte con respecto al tema:

Cuando Heriberto se arrecha, Mariale se vuelve REAMENTE INSOPORTABLE! Lo certifico!

Tanto así, que un día tuve que decirle lo siguiente: "Vieja, o te invito a comer, o te meto un coñazo, y como yo no le pego a las mujeres, que sea lo primero!"

adelita dijo...

Hola amiga, te cuento que yo me como la rodajita de piña pero acompañada con algo mas, por lo general la mezclo con yogurt y cereal.
Muy divertida tu historia.
Un beso
Ade

Johana dijo...

Entonces eres de la que sale mejor vestirlas que sacarlas a cenar?
Muy comico el post.

Iliana Contreras dijo...

Mariale lo bueno es que "Heriberto El Maracucho" es egoista con el resto de tus órganos, mi "Rafucho" es super especial y comparte cada pedazo de pan o azúcar con mis piernas, caderas, abdomen, etc, por eso me la paso en continua pelea con el tipo... que lata!!!! te juro que quisiera cenar así porque mi paladar es un Heriberto. Sigue disfrutando de uno de los mayores placeres de la vida sin restricción, es un privilegio ser una radiografía de zancudo jejejeje que risa.... Feliz semana amiga!!!

Mariale divagando dijo...

Maru,
Fulgencio como que es el primo llanero de Heriberto :-P

Maie,
comer muchas veces pequeñas raciones, es una práctica saludable.

Toro,
créeme, salgo CARA! Mi bolsillo lo certifica :-P

Pablo,
jajajaja pobrecito, tú eres uno de los seres que más ha tenido que sufrir las arrecheras de Heriberto.
Qué te pareció la foto?? :-P

Adelita,
es que tú tienes un solo estómago :-)

Mariale divagando dijo...

Manikita,
escribimos más o menos al mismo tiempo.
Realmente agradezco mucho que Heriberto se quede con todo, porque de lo contrario estaría yo como el de la foto...

Mariale divagando dijo...

Johana,
disculpa que pasara por alto tu comentario.
Sí, sale mejor vestirme de Gucci y pagarme las cuentas de los 3 celulares, que invitarme a comer :-P

Rossy dijo...

A mí me ataca un Heriberto de vez en cuando, y por las noches pa' más ñapa. Ahora lo que sí me pasa siempre, todo el tiempo, es que nunca puedo terminar un plato, así sea mi favorito, siempre queda un pelín en el plato.

Mis saludos a Heriberto, que al menos no se ensaña con engordarte, eso es una gran ventaja :)

Eugenia dijo...

jajajajajajaja

Y SINDICALISTA, marik, que es peor jajajajajajajajaj

"Mirá flaca, no creáis que me podéis joder tan fácil".

jajajajajajajajaj

De esto tengo yo un rollo, yo también vivo con hambre pero no tengo tan buen metabolismo como el tuyo jajaja, un besito mi loca.
TQM

V-tin!ta dijo...

jajajajjaja q buen post y q buena analogía!!

Mariale divagando dijo...

Rossy,
aun si te sirves poquito?

Euchita,
siiiiii, es un sindicalista... Qué horror!!

V-tin!ta,
bienvenida.

Genín dijo...

Es que el Heriberto sabe que puede excederse como quiera, no hay consecuencias, sigues luciendo como la radiografía de un suspiro...jajajaja
Besos y salud

the goddamn devil dijo...

jajajajaja
me hiciste acordar de una muchacha con un Heriberto en el estomago... media como un metro 50, tenia cara de timida y era mas apagada... hasta que comia, se zamapaba dos almuerzos de la simon bolivar, que son bien resueltos y aun asi le quedaba un huequito...
pero bueno eso se llama tener el mega metabolismo...
saludos

Mariale divagando dijo...

Genín,
será por eso??
Yo entiendo que no tema a los excesos, pero por qué tiene que ser tan impaciente???

Ernesto,
las apariencias engañan ;-)
Por cierto, tu comentario fue el número 11000 de este rancho.

Luis Alberto dijo...

Dios bendiga tu metabolismo, pero mosca, después de los 30 se pone lento... Yo era como tu me comía dos vacas y ni un kilo aumentaba....pise los 30 hasta el respirar me engordaba...y ahora me en permanente alerta con lo que como...

Saludos

Mariale divagando dijo...

Luis Alberto,
sé que eso es lo que sucede en la mayoría de los casos, mas dudo que suceda en el mío. Desciendo de radiografías de zancudo que, con el bojote de años que tienen, siguen siendo radiografías de zancudo ;-)

John Manuel dijo...

Hay algo que no me quedó claro. ¿Heriberto, como buen camionero, es marginal? Porque si es así, entonces no deja de ser cómico que, en el fondo, todos (hasta tú) llevemos un marginal adentro. Sólo falta que a Heriberto le guste escuchar Aventura mientras se atapuza de comida.

Mariale divagando dijo...

John,
mmm no creo que Heriberto sea un marginal, el vallenato lo altera bastante y no le gusta el olor de las frituras en aceite viejo, se descompone con facilidad ante ese tipo de cosas...
Aunque sí podría decirse que es un pelo ordinario, porque si le das a elegir entre un risotto de setas y trufa negra o una buena cachapa con pernil y queso telita, él sin dudarlo tomará la segunda opción, preferiblemnte acompañada de un papelón con limón ;-)

Michelle Durán dijo...

Mariale, me alegra tanto no ser la única que le coloca nombres a algunas partes de su cuerpo. Adivina quien es Gertrudis. Jajajaja. Besos. A ti, no a Heriberto.

La Hija de Zeus dijo...

ja ja ja... me has hecho reir!!

Te cuento yo soy de las que tienen un solo estomago de tamaño decente, definitivamente no se parece en nada a tu maracucho!

un abrazote

Rafucho dijo...

Iliana.... Iliana.... Dame de comeeeeeerrrr..... escuuuuuuchameeeeee.... aquí estooooyyyyyyy....

Tu estómago se llama como yo? El mío se llama "Matica de arrecheras". Aserca Airlines lo hizo manifestar lo peór de sí: Me atacó con sus peores ácidos, y yo descargué lo que "Matica" me hizo con la pobre aerolínea que, pobrecita, solamente me retrasó los dos vuelos y de regreso casi me deja la maleta botada en Maiquetía si no me doy cuenta, gracias al coche de Poli. El maracucho soy yo, mi estómago mas bien se pone en un estado que no me deja comer cuando se arrecha. Será que es la versión visceral del "Nazi de la sopa"?

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Por lo que cuentas, fuiste agraciada con un metabolismo que muchas te han de envidiar (partiendo por Alicia Machado, jajaja).

En lo personal, mi apetito se da más por las masas...me gusta comer pan y, si hay gaseosa o jugo, a la bolsa de inmediato. Hay noches en las que me he levantado tres veces a sacar pan de la bolsa.

¿Cuándo como más? Cuando me enojo...y para pasar el mal rato, soy capaz de romper la alcancía y servirme yo solo unas salchichas, pan y una gaseosa familiar. Esos son los momentos donde mi "Heriberto" particular hace sentir su furia.

Saludos afectuosos, de corazón.