MC escribió
un post que me gustó mucho. Ahora que releo el comentario que le dejé ayer, veo que fue una divagación larguísima y confusa que, además, no tenía mucho que ver con el tema que ella tocó; pero es que, como siempre, escribí en el comentario exactamente lo que me hizo pensar el post. Ella escribió sobre los instantes mágicos y yo comenté sobre los instantes mágicos y perfectos que, para mí, son la descripción exacta de lo que es un milagro.
Cuando pronuncio la palabra MILAGRO, nunca es para referirme a algún Cristo que llora sangre o a la instantánea curación de un enfermo al humedecer sus dedos con agua de la gruta de Betania, a eso le doy un nombre de cuatro letras: PAJA! En mi vocabulario, un milagro se refiere a algo que tenía tan ínfimas probabilidades de ocurrir que se consideraba imposible, o que si ocurre uno no se entera, o que ocurre y todo el mundo se entera pero nadie consigue explicarlo a ciencia cierta.
Podría pensar en muchos milagros, pero en este momento se me viene a la mente uno influenciado por el
post que Maie escribió ayer sobre unas aves e insectos cuyo vuelo describe un perfecto movimiento rectilíneo uniforme
(Por si se les olvidó la clase de física del colegio: movimiento en línea recta a velocidad constante durante toda la trayectoria). Un fenómeno así es un milagro. Y me ha recordado otro episodio con aves, que paso a relatarles a continuación...
Un domingo en la tarde, hace más de un año, al salir al estacionamiento del CCP (
centro comercial totalmente MUERTO de este pueblo) con mi madre y una amiga, nos quedamos unos minutos paradas junto al carro contemplando maravilladas a una numerosísima bandada de aves. Pensábamos mirar hasta que terminaran de pasar, pero como parecían seguir llegando más y más, decidimos irnos.
Rodamos con tráfico como un kilómetro
(Pablo, es ésa la distancia?) desde la salida del estacionamiento hasta el retorno, y un kilómetro más desde el retorno hasta volver a pasar frente al estacionamiento, y todavía nos seguía acompañando la nube de pajaritos igual de poblada, describiendo figuras casi imposibles, en movimiento nada rectilíneo, nada uniforme y nada silencioso.
Al llegar al distribuidor que lleva al centro del pueblo nos desviamos de la ruta de vuelo de los pajaritos y dejamos de verlos, pero ellos seguían pasando en iguales cantidades; o sea que no sabemos cuánto tiempo más estuvo el cielo manchado de figuritas oscuras que se movían juntas.
No sólo lo vi como un milagro por la cantidad de pajaritos, ni por su canto ensordecedor, ni por lo que me hicieron sentir; sino porque hasta donde sé no hay un movimiento migratorio de alguna especie de aves que pase justamente sobre Maturín en alguna época del año, más bien fue algo totalmente fortuito y yo tuve la oportunidad de verlo.
Recuerdo haber pensado en voz alta:
Por qué no tengo cerca a algún curita para mostrarle lo que es un milagro y para decirle "Mira pendejo, allí está Dios!". Porque ustedes saben que aunque odio las religiones sí creo en Dios, y siempre he pensado que no está "en los cielos a la derecha del Padre" ni mucho menos en una figura de yeso dentro de una catedral, creo que está en las pequeñas cosas, en el aire, en la lluvia, en los animalitos... Y siempre he creído que sus milagros
(los milagros de los que YO hablo) son su forma de mostrarnos su poder: cosas que están fuera de nuestro control, que nosotros jamás podríamos crear y que, sin embargo, suceden allí en nuestras narices.
Cada vez que hablo de milagros, se trata de cositas así de insignificantes, de ésas que se ven todos los días y que nadie toma en cuenta. Ya lo dije antes, son cosas que no se pueden explicar ni definir ni clasificar, como el amor, como la ternura, como las ideas que surgen de pronto, como los recuerdos que despiertan con un olor... ¿O acaso alguien puede descomponer y explicar los elementos del amor?, no creo!; ¿Y de la ternura?, como que tampoco... ¿Puede alguien explicarme y darle un nombre científico a lo que sentí la primera vez que mi enano se quedó dormido con la cabecita acomodada en mi cuello y lo que sentía esa tarde cada vez que me olía la franela después de acostarlo? Yo misma me podría exprimir el cerebro buscando explicaciones científicas, pero como tengo claro que no siempre voy a tener las respuestas exactas, lo dejo simplemente en la carpeta de los milagros!
Que YO pueda botar dos lagrimitas escuchando a unos niñitos cantar, aun cuando sufro de una rara dificultad para llorar de dolor o de rabia o de lo que sea, bajo cualquier circunstancia, es un milagro. Que en un mundo tan cochino y vil como este que tenemos, la gente todavía pueda tener gestos de solidaridad, es un milagro...
Va a estar difícil que un día me convenzan de que en medio de un rosario a la Rosa Mística, cuando iban por el tercer misterio, todos se miraron las manos y las tenían llenas de escarcha. Va a estar difícil que les crea que se les apareció San Bartolomé y les transmitió un mensaje que no deben divulgar. Pero si me dicen que estaban teniendo un día de mierda y de repente volvieron a sonreír después de hablar por teléfono 3 minutos con un amigo que está al otro lado del mundo, lo que va a cruzar por mi mente
-aunque no siempre lo diga- es "Pana, te ha ocurrido un milagro".