Me alegró mucho leer en el
diario de
mi escuincle que se siente feliz; creo que uno siempre desea para un niño que esté sano y seguro, pero el fin último es que sea feliz. Es por eso que desde anoche me he estado sintiendo como una cucaracha aplastada en un rincón, después de que
mi enana dijera una de las suyas. A ver, les cuento...
Cuando estaba comiendo, dijo que a veces cuando ella está solita y nadie la está viendo, se concentra y piensa en que quisiera ser feliz, con una mamá feliz, un papá feliz...
Yo tuve que apartar el sandwich y prestarle atención; le pregunté si no se sentía feliz y me dijo que no, le pregunté qué haría falta para sentirse feliz y no me respondió
(Típico! Tiende a quedarse callada ante ese tipo de preguntas), le pregunté si estaría feliz si su mamá pasara más tiempo aquí en Maturín con ella y me dijo que sí, le pregunté si creía que su mamá se sentía feliz y me dijo que sí.
Ésa última respuesta me recordó
este episodio y sentí cómo me subía la arrechera por todo el cuerpo, porque me imaginé esa sensación de "Ella anda happy por la vida, mientras yo estoy aquí haciendo pucheros porque la extraño"; pero bueno, controlé mi arrechera y simplemente le pregunté por qué creía que su mami estaba feliz, y me dijo que cuando ella venía de viaje le decía que estaba feliz de verla.
Ah OK! Entonces le expliqué que sí, que yo creo que cuando su mamá viene se siente feliz por verla otra vez, que a mí también me pasa cuando me voy unos días y luego regreso y estoy con ella de nuevo; y que seguro a ella misma le pasa cuando se va a Maracaibo a visitar a la abuelita, y cuando regresa está feliz de vernos a todos... También le dije que cuando se sienta así, no tiene que quedarse solita donde nadie la vea, que puede venir y contarme... A esto asintió, se calmó un poquito y se fue a ver televisión con el escuincle.
Pero yo, que no logro borrarme los pensamientos con comiquitas como hacen ellos, me quedé con la ya acostumbrada sensación de impotencia, de saber que no importa qué haga, cuánto la cuide, cuán pendiente esté, igual no le puedo sacar la tristeza!
Y la veo todos los días correteando de un lado a otro, haciéndole maldades al hermano, riéndose, tan ocurrente, tan viva... y en el fondo sé que por dentro está tan maltratadita...
Y veo al escuincle cómo lidió con eso tan rápido, cómo dejó de sufrir en cuanto se dio cuenta de que no iba a lograr nada con eso, veo que cuando le dicen que hoy viene su mamá él responde "Lo creeré cuando la vea", sin apartar la vista del televisor o del libro o de lo que esté acaparando su atención en el momento; lo veo contestarle el teléfono con fastidio, con cara de "Ajá! Ya sé que me vas a decir que me porte bien etc etc"...
Los veo a los dos manejando la misma situación de maneras tan distintas y no puedo sentir que ninguno está mejor que el otro, porque ella la está pasando mal, ya que aun no ha bloqueado esas cosas que hieren y sé que en algún momento lo va a tener que hacer, porque cuando se tienen 4 años está bien la lloradera perenne, pero ya después hay que prescindir de ella a como dé lugar! Y por otro lado, lo veo a él, precisamente BLOQUEADO y eso tampoco es bueno! Lo sé porque yo pasé por ambas etapas, yo sé que ambos "métodos" llevan a convertirse en mí, en un ser humano emocionalmente impedido y, por ende, socialmente disfuncional.
No es la primera vez que les digo esto, les puede sonar trillado y fastidioso, pero... COÑO! Quieran a sus hijos!! Y si aún no los tienen, si no los van a querer, NO los tengan!!!