Sobre lo que han sufrido los cerebros de los venezolanos
Y es que yo sé que andar en moto es riesgoso, que aunque me proteja la cabeza con el casco, el resto del cuerpo queda expuesto. Pero, como le dije a mi progenitor, si tengo que elegir entre mi cuerpo y mi cerebro, mi cerebro es mil veces más importante! Porque, de qué me serviría tener el cuerpo intacto si no me funciona el cerebro que mueve a ese cuerpo?
Lo he escrito antes en este blog, mi cerebro es mi posesión más valiosa, lo que más me gusta de mí, mi mayor zona erógena, mi punto más fuerte, el que hace que todo lo demás sirva o no... Y los seres humanos tendemos a creer que lo es importante para nosotros, es lo importante también en los demás. Por ende, creo que lo más importante de las demás personas son sus respectivos cerebros. A los que quiero, les deseo, más que salud física, que les funcione bien el cerebro. A los que voy conociendo, más que interesarme si tienen buenos sentimientos y buenas intenciones, me interesa que les funcione el cerebro.
Al igual que una considerable cantidad de venezolanos, podría escribir una larga lista de cosas que me molestan de este gobierno. Que si la regaladera de dinero, que si el hampa desatada, que si la persecución política... Todo eso es cierto! Pero lo que yo nunca le voy a poder perdonar a ElQueNoDebeSerNombrado es lo que le ha hecho a los cerebros de los venezolanos!
Los que vinieron de fábrica con un cerebro de baja calidad, lo siguen. Y él lo ha empeorado, ha hecho que lo vean como un dios, como la fuente de toda la verdad y la salvación; les ha suprimido la poca capacidad de pensar que alguna vez tuvieron, les ha hecho cerrar los ojos a la verdad y resignarse a la miseria como si no existiera algo mejor. Ya eso es motivo para que yo lo deteste.
Pero hay otro grupo que se ha visto aun más afectado, y son aquellos que no tienen un cerebro de baja calidad como el grupo anterior, que no lo siguen, que como sí son capaces de entender la realidad saben que ElQueNoDebeSerNombrado ha sido una calamidad para todos nosotros, y que han desarrollado un lógico y comprensible desprecio por él y por todo lo que representa.
El individuo que pertenece a este segundo grupo, aunque ustedes no lo crean, es el que tiene el cerebro más afectado por ElQueNoDebeSerNombrado. Es el que se ha aferrado a procederes totalmente absurdos queriendo zafarse de él, es el que ve alternativas donde no las hay y se niega a mirar las que sí hay, todo porque tiene el juicio alterado.
Tan alterado está su juicio, que las pocas cosas lógicas que salen de la sucia boca de ElQueNoDebeSerNombrado, le parecen mal, le parecen una barrabasada, e incluso, siente que le insultan de manera personal. Ejemplo perfecto de ello es la serie de reacciones que hemos visto a todo lo que se ha dicho últimamente sobre el ahorro de energía eléctrica, o sobre el uso racional del agua, o sobre evitar el sobrepeso...
No vamos a entrar a discutir sobre el descaro del tipo que ha destruido las empresas que antes prestaban servicios medianamente decentes y que despilfarra aquellos recursos que dice que NOSOTROS debemos ahorrar. No discutamos eso porque no hace falta, yo lo veo igual que ustedes. Veo que es una muestra de absoluta desvergüenza que justamente él se atreva a hablar de esos temas y, sobre todo, la forma en que lo hace.
Hablemos simplemente de lo básico: lo que ha dicho es cierto. El agua y la energía eléctrica no se deben malgastar, eso es cierto. El sobrepeso afecta la salud, eso es cierto. Y sin embargo, la gente está indignada desde que ElQueNoDebeSerNombrado lo dijo, indignada como si les estuvieran mintiendo a la cara!
Hay quienes están indignados porque se dice que este diciembre, debido a la crisis energética, no debemos malgastar energía en lucecitas decorativas. Y les he llegado a escuchar -y a leer- que no van a dejar de celebrar "algo tan importante como la navidad" sólo porque a él le da la gana, que ya hasta compraron más luces que el año pasado (al que hizo este último comentario por Twitter ya le dije en ese mismo momento que es un IMBÉCIL).
Al margen de que yo deteste la navidad como todo el mundo sabe, SIEMPRE he creído que las lucecitas son justamente eso, una de las formas más estúpidas de malgastar la energía eléctrica, tema que me interesa mucho desde antes que entráramos en esta crisis, más que todo por razones meramente ecológicas. Pero ahora que estamos en crisis, la idea cobra más fuerza, porque, independientemente de quién tenga la culpa de la crisis, ésta nos afecta a cada uno de nosotros, y por ende, somos NOSOTROS los que debemos hacerle frente de la manera más inteligente posible.
Les aviso que si realmente se llega a emitir algún tipo de decreto que diga que los imbéciles que ponen luces hasta en el techo y el piso de la casa (no exagero, lo he visto) ya no podrán hacerlo, o que los imbéciles que decoran todo un costado de un edificio con luces de neón ya no podrán hacerlo, yo voy a ser la primera en averiguar dónde puedo denunciar a quienes lo hagan! Y sé que con eso (e incluso ya con este post) me ganaré el odio de unos cuantos que tienen el cerebro afectado, pero no importa.
Tengo fe en que en algún momento los que tienen cerebros de buena calidad, recuperarán sus facultades...






































