martes, 11 de mayo de 2010

Mariale Monk

Ya se ha escrito en este blog sobre mi parecido con personajes de TV como Cristina Yang y Sheldon Cooper, pero noto que nunca he escrito sobre el que completa la triada: Adrian Monk. De los dos primeros, puedo decir que soy su fan, que son mis personajes favoritos en sus respectivas series, pero con Monk sucede que yo apenas he visto algunos capítulos, así que no soy yo quien ha observado el parecido; creo que las primeras en hacerlo fueron mis tías de Caracas, que aún hoy, de vez en cuando me siguen diciendo "Adriana Monk".

Creo que no sufro de ninguna fobia (aunque alguien por ahí me haya llamado cacomorfóbica), entendiendo "fobia" como lo definió Otto una vez en un comentario: "miedo o aversión DESPROPORCIONADA y usualmente INCONTROLABLE a algo específico". Afortunadamente no existe algo a lo que tenga tal miedo o aversión.

No obstante, sí manifiesto cierto rechazo superior a lo normal por algunas cosas y sí me obsesiono con otras tantas. Por ejemplo, ¡mis manos TIENEN que estar limpias!

Diría que, en promedio, me lavo las manos unas 20 veces al día, aunque probablemente sean más. Esto se debe no tanto al temor a los gérmenes invisibles como en el caso de Monk (aunque también algo de eso hay), sino que más bien tiene que ver con lo que puedo percibir a través de mis sentidos: no soporto que se vean sucias, no soporto que huelan a algo (a lo que sea) y, sobre todo, no soporto sentir que están pegostosas o grasosas.

Verme cocinando es un caso, porque tan pronto termino de cortar algo corro a lavarme las manos, de hecho, mientras estoy cortando estoy deseando terminar rápido para poder lavarme; esto sólo sucede cuando es estrictamente inevitable, porque por regla general soy bastante diestra manipulando todo con cualquier tipo de utensilio que me permita mantener las manos a salvo (Pablo puede dar fe de esto, se ríe de mi habilidad el muy muérgano). Además, vivo limpiando las puertas de la nevera, porque siempre siento que tienen grasa por fuera porque alguien las agarró con las manos sucias. Y vivo limpiando todo recipiente que esté dentro de la nevera, por ejemplo, el frasco de mayonesa, cada vez que lo agarro es una arrechera monumental porque siento que está grasoso por fuera, y entonces todo el mundo tiene que calarse el discurso de "¡Coño! ¿No pueden agarrar una maldita servilleta y limpiarse las manos antes de tocar esta vaina?"...

Cuando estoy comiendo y ponen una jarra en el centro para que cada uno se sirva, yo por lo general la agarro con una servilleta por dos razones: 1) Sé que quien la haya tocado antes tenía las manos llenas de comida, por lo tanto, el asa de la jarra también debe estarlo; y 2) Aunque yo por lo general no me lleno las manos de comida, igual existe la remota posibilidad de que ocurra, y no quiero ser yo quien ensucie la jarra.

Si mi temor fuera sólo a los gérmenes jamás comería con la mano, y sin embargo lo hago siempre que se trate de galletas o algo seco que no me va a dejar pegostes, porque sé que tengo las manos limpias. De hecho la única razón por la que no lo hago con más frecuencia es justamente que no todo está seco, y por lo general sí deja algún resto en las manos. Es decir, la fobia no es que mis manos contaminen la comida, sino que la comida me ensucie las manos.

Sé inmediatamente cuando alguien más tocó el mouse de mi computador, o mis celulares, o cualquier cosa que se considere de mi uso exclusivo, porque siempre tiene algún pequeño rastro de grasa... Y en el instante en que yo los toco, pues ¡ya me ensucié las manos!

Y la única solución a unas manos sucias (si me cae una gota de algo, ya se consideran "manos sucias") es lavármelas, porque una simple servilleta jamás es del todo efectiva. ¡Y mucho menos pasa por mi mente la inmunda idea de pasarme las manos por la ropa! ¡Dios! ¡Eso es lo peor que se me podría ocurrir! Porque después, cada vez que me toque la ropa me voy a sentir el pegoste... Y bueno, básicamente, ¡voy a andar queriendo meterme en una piscina de Gerdex pa' desinfectarme!

Por otra parte, está el tema de los olores. Mi sentido más sensible es el olfato, que tiene sensibilidad de sabueso; por lo que siento olores que son imperceptibles para otros. Entonces, si toqué, por ejemplo, detergente y me lavo las manos sólo con agua, después paso el día sintiendo que las manos me huelen a detergente y que todo lo que toco huele a detergente... Así que lo más prudente es ir de una vez a lavarme las manos con un jabón neutro que me satisfaga, sabiendo que ya no huelo a nada...

A veces me pregunto por qué no puedo ser igual de basta que los demás, que se están comiendo un perro caliente en la calle y les cae un pedazo en la camisa y lo agarran y se lo comen, y se limpian la mano en el pantalón y siguen comiendo como si nada... Aunque... mmm... ¡mejor no!

Otras obsesiones serían, lavarme la cara, cepillarme los dientes y evitar a toda costa sudar...

24 comentarios:

Mariale divagando dijo...

Coño! Ahora que lo pienso...
Escribí dos posts seguidos sobre mis obsesiones... Espero no haber alertado a los funcionarios de mi lugar de nacimiento...

Luis! dijo...

Bueno Mariale,
Si algo hemos podido aprender de Kinito Méndez en todos estos años es que "las mujeres no deben sudar, el sudor no se hizo pa'las mujeres"
http://www.goear.com/listen/9bca263/el-tamarindo-kinito-mendez

Rosángela dijo...

No he tenido tiempo de comentar en tu blog (ni siquiera en mis adoradas búsquedas), pero hoy le robo un ratico a mi almuerzo para comentarte.
Yo creo que los del lugar donde naciste estaban tan claros que han sido ellos quienes orquestaron el plan para que te trasladaras al pueblo y hacen lo posible por no dejarte salir =oP
Ahora en serio, me pasa lo mismo con las manos, con la diferencia de que justo cuando termino de lavarlas debo aplicarme un poquito de crema (no grasosa) porque sino siento que se me resecan demasiado, se levantan "pellejitos" y odio que esos "pellejitos" se enganchen en mi ropa o cualquier cosa de tela que rocen.
Ahora si mejor me callo, no vaya yo a alertar a los funcionarios de los que te escondes.

Maie dijo...

Jajajaja....loca... yo creo que mandaron una comision para irte a buscar...
Te moririas cada vez que la Luna se pasa las manos o la boca llena de pasta por la ropa...a mi me provoca matarla lo peor es que tiene las servilletas al lado pero es instintivo...y una guerra cada comida...Luuuuuuuna la servilleta...

Mariale divagando dijo...

Luis,
sólo de ti me podría esperar una mención de Kinito Méndez jajajajajajajajajajajaja

Rosángela,
yo rara vez uso cremas, justamente por el pegoste. Hasta las que no son grasosas las siento pegostosas.
Aunque últimamente, con esto de la vejez, me he ido obligando a usarlas de vez en cuando.

Maie,
con Lunita no te metas! Ella tiene menos de 4 años, se le permite limpiarse con la ropa :-P

Rosángela dijo...

Por cierto, ahora que terminé de almorzar y vino la hora de lavar los platos me acordé de algo que definitivamente no puedo hacer: y es enjabonar todo lo que se deba fregar (con el chorro de agua cerrado, para ahorrar) y una vez todo enjabonado, dejar correr el agua ¡me muero! yo necesito que el agua me quite el jabón por cada "coroto" que friego, así que, lo siento aguarré agua en otras cosas, pero no en eso.

Mariale divagando dijo...

Ah Rosángela, cierto eso...
Yo también necesito quitarme el jabón de cada coroto.
Pero como estoy medio obsesionada también con no malgastar el agua, lo que hago es abrir y cerrar el grifo CADA VEZ.

(Sí, la muchacha está mal del coco, ya lo sé...)

Capochoblog dijo...

Yo no soy tan maniatica con las manos aunque siempre las tengo limpias y mucha gente se impresiona porque cuando pinto no me ensucio nunca. Esa es la razón por la cual nunca uso carboncillo ni me gusta la escultura. Ufff solo pensar en ese pegoste me da de todo. Aún con todo eso, no me gustan los jabones estos de no enjuagar, prefiero el agua.

No tolero usar la ropa para secarme y si algo se me cae en la ropa, que puede pasar; es seguro que no la utilice más, al menos no para salir. Tengo un arsenal de camisetas mugrientas que uso para pintar o teñirme, pero no puedo salir a ninguna parte por ejemplo, con una camisa, camiseta, franelilla blanca... que no sea del todo blanca. No puedo. No me gustan las vainas ni sucias, manchadas ni decoloradas. Cada tanto tiempo envio ropa y zapatos a mi casa (a mi me mamá le encantas mis chivas). Y hago dos paquetes, el de ropa nueva que les he comprado (previamente lavada) y el de la ropa usada que se que se repartiran entre ellas y me dicen que no distinguen entre una y otra, por la misma vaina: Si no tolero la ropa jodida en mi, como la voy a tolerar para regalo? No, por dios!.

Mis manías más obsesivas? No me pongo los zapatos de nadie ni permito que nadie use los mios. Nadie!. No me pongo nada nuevo que no haya lavado antes: NADA. Me da asco pensar en que manos estuvo. Solo ver a alguien estrenandose algo sin lavarlo me da piquiña, literalmente y empiezo el discurso ladilla de: Tu sabes quien lo cosio? con que lo tiñen? si la persona que lo hizo estaba enferma y blablablablabla.

La otra mania son las paredes y los cuadros torcidos. Las primeras me dan grima y la segunda, incomodidad. No se, de alguna manera esas cosas dicen mucho de las personas, no?

De los olores, soy una cosa rara. Yo no huelo. Al parecer no tengo olor, jajajajaja. Tendría que durar una semana sin ducharme para saber si huelo mal, cosa que no sucederá nunca (con el favor y la gracia de Dios!!!) y mi sentido del olfato es casi nulo. Debe ser un olor muy desagradable o estridente, si es así, percibo cosas que los demás pasan por alto. Así que supongo que en realidad lo tengo muy desarrollado pero tambien es selectivo. Hay olores normales que ni me van ni me vienen, pero hay otros que me pueden volver loca sin que a los demas parezca afectarles. En eso, menos mal, mi marido es como yo :)

Besos.

(Que manía la mía. Tardo en escribir en mi blog y vengo acá y me mega explayo. Que pasada que soy, la verdad, jajajajaja)

Besos.

Mariale divagando dijo...

Nany,
comienzo a creer que Genín tiene razón y sí estamos emparentadas por alguna parte...

Creo que al agua no le gana NADIE, pero aun así, cargo gel antibacterial en el bolso/universo- paralelo que va conmigo a todas partes... Sabes, por si acaso.

Tampoco me pongo ropa ni zapatos de nadie, ni presto los míos! NUNCA! Pa' mí eso es como el cepillo de dientes, de uso estrictamente personal.

Y BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA uso ropa, medias, sábanas, toallas, ni ninguna pieza de tela que no haya lavado antes! Tanto por el asunto de las bacterias que mencionas, como por la cal que tienen a veces y el olor a "nuevo".

Los cuadros no me gustan, ninguno! Y si están torcidos, pues ya te imaginarás...

Yo por lo general no huelo, pero siento que huelo. Es decir, le puedo preguntar a cualquiera a mi alrededor y van a decir que no huelo a nada, pero si YO sé que no me he bañado o que sudé (cosa que rara vez sucede) o que estuve cerca de alguien que olía mal, entonces siento que apesto!

the goddamn devil dijo...

uhm bueno que te puedo decir... yo creo que a veces Monk se queda chico al lado tuyo, el a veces se cohibe por miedo y yo creo que tumbarias una pared por llegar más rápido a lavarte las manos :P
igual existen los guantes quirurgicos... ehm mejor no, tienen talco por dentro que huele como rancio y no seria util para ti así que olvida lo que dije...
y lo de los olores lo comparto, a veces me llegan unos que son de lo peor, me quitan hambre, energia y ganas de hacer algo...
saludos muy buen post y no te preocupes que te digan maniatica, porque todos los somos :p

Nicolás dijo...

Yo te podria decir que, en mi vida de nomada plataformero y selvatico, me he vuelto bastante rustico. Por ejemplo: La braga se hizo para que no te ensucies la ropa. Y hay trabajos que si me pongo a hacerlos con el cuidado de no ensuciarme, me quitan mucho tiempo. Pero no me veas lo maniatico que soy a la hora de lavar los teteros de Santiago. Primero, es algo en lo que definitivamente el ahorro de agua no aplica. En cada pieza tengo que echar una gota de lavaplatos puro (osea, el ahorro de lavaplatos tampoco aplica). Les paso su cepillo, y luego las enjuago. Y luego verificar con mis manos, previamente lavadas con lavaplatos puro, que cada tetero rechine de lo limpio que quedo. Una lavada de 6 teteros (lo usual) me toma por lo menos unos 10 minutos.

Te debo los acentos, me da ladilla buscar los "Alt-algunavaina" y el teclado esta desconfigurado (y por ahora tambien me da ladilla, por eso no he comentado en un post de defensa al idioma)

Angelo dijo...

Monk es uno de mis personajes favoritos después del inefable teniente Columbo. Te recomiendo la serie, te reirás con sus vainas.

Aparte, yo conozco una muchacha por allí, que come arepas con cubiertos ;-)

Yo soy maniático de lavarme las manos, sobre todo por la cantidad de porquería que tengo que manipular en mi trabajo. Pero confieso, con verguenza, que alguna vez me he sacado las manos, después de lavarmelas, en la ropa ya que por alguna razón, en los baños públicos (en los de caballeros al menos) no suelen poner toallas para las manos y en caracas si había secador eléctrico estaba dañado.
Igual, considero que todas las cremas son pegostosas, incluyendo las "no grasosas" y me tengo que auto-obligar el gel antibacterial, porque no me gusta la sensación que me deja en las manos.

PD: Creo que si todos nos ponemos a confesar nuestras manías no alcanzarían las habitaciones del manicomio, así que shhhhh....

Mariale divagando dijo...

Ernesto,
ciertamente los olores afectan burda! A veces no puedo comer, o me da dolor de cabeza o náuseas. Es horrible.

Nico,
de niña siempre me impresionaban las bragas de mi progenitor, me parecían la cosa más horrible del mundo!
Sobre los teteros, estamos absolutamente de acuerdo, yo seguía el mismo procedimiento con los de mis escuincles!

Angelo,
para mí comer arepas es una prueba de voluntad. Porque sabes que las amo con locura, pero es casi imposible comerlas sin llenarse las manos (a menos que uses cubiertos, y hasta allá no llego). Siempre tengo que tener mil servilletas, y después correr a lavarme las manos.
Y sobre secarse las manos en la ropa DESPUÉS DE LAVADAS, ciertamente a veces no queda más opción. Pero en ese caso -y si no me queda más remedio- yo uso la parte interna del ruedo de los jeans, por dos razones: 1) No se ve; 2) Es bastante improbable que tenga que volver a tocar allí durante el día.

TORO SALVAJE dijo...

Primera risa del día.
Si, me hace reír.

Besos.

Mariale divagando dijo...

Torito,
ya con eso este post valió la pena ;-)

Rossy dijo...

Mis manías más resaltantes son dos:

1) Odio comer el pollo con las manos, no puedo, es algo superior a mi. Lo pico con los cubiertos :)

2) Odio salir con la ropa descombinada (este término existe??), es decir, a todo le busco la combinación de colores o al menos los tonos. R. se burla de mi porque si me pongo una franela con punticos de colores xyz, trato de buscar un pantalón X, y o z según lo que encuentre. Así X, y o z sea una mínima rayita, jajajaja!

No me gusta Monk, pero amo a Sheldon! Bazinga!

Nicolás dijo...

Mariale,

El solo hecho de asomar la posibilidad lo considero una de las peores blasfemias (eso de las arepas con cubiertos).

Fran dijo...

Ajajajaja. A mi me paso algo similar, pero me lo quite a la fuerza cuando la gente me comenzo a mirar feo porque abria las puertas ( públicas, of course) con los codos.
Aun no logro dejar de hacer unos ruiditos extraños ( parecido a una cancioncita) cuando estoy pensando, escribiendo o abstraida en alguna actividad intelectual.
Eso es verdaderamente feo, y en el trabajo nadie le para ya, pero cuando algun extraño me pilla.....

Genín dijo...

jajajaja Las gemelas Marialita y Nany...jajaja
Las manos sucias yo ni de vaina!
Pero tampoco puedo aguantar que estén mojadas, me las tengo que secar de inmediato, aunque sea una gota!
Casi todo lo como con cuchillo y tenedor (Las arepas no, claro, hasta ahí no llego) para no ensuciarme los dedos, y cosas como gambas como poquitas por aquello de que me da grima tocarlas y el olor que dejan en los dedos...
Cada vez que como sardinas a la parrilla que me encantan, aparte de usar tenedor y cuchillo, como también le meto los dedos, tengo que tener al lado a mi exclusiva disposición un perol de cristal con limón para limpiarme los dedos constantemente...
Ya ves...jajaja
Besitos y salud

yole dijo...

También a mí me suele "pesar" la sensación de tener polvo en las manos y no puedo hacer nada si no me las lavo una vez y otra...¡Hasta creo que se me están encogiendo de tanta agua como si fueran de algodón!

Saludos nuevos.

Mariale divagando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Otto dijo...

Evitar a toda costa sudar??? en Maturín???

Eso es lo que se llama Terapia de Choque...

Antonieta H. dijo...

A Monk no lo conozco pero este post parece que lo escribió el Dr. Sheldon jajajaja el ultimo capitulo de TBBT me recordó mucho a esta obsesión tuya por lavarse las manos.

Antonieta H. dijo...

Ohh y no dije mis manías: lavarme las manos (claro no tanto como tú), uso una taza por semana y asi las voy rotando,tengo mis cubiertos preferidos y si los agarra alguien se los quito, me tengo que sentar en el mismo sitio para comer o estoy mal. A la red también se vienen mis manías, no me gusta la gente que escribe "jejeje" para reírse o los que ponen la carita --> ;), las dos cosas me parecen como hipócritas jajaja (si si yo también estoy loca)