miércoles, 30 de junio de 2010

Pa' variar, yo peleando en Banesco

En el post anterior mencioné que tenía bloqueada mi tarjeta de débito Banesco por una loquera de un cajero automático al que le pareció que mi clave era incorrecta. Aprovechando que hoy no se jugaba ningún partido, me fui en la mañana pa' la agencia menos infernal de Banesco en este pueblo, llevando agua, un libro, música y paciencia suficiente para esperar por lo menos una hora.

Llegué a las 11, tomé un numerito y constaté en la pantallita que faltaban 23 para que llegara mi turno. A las 11:30 salí a comprar más agua mineral, subí a una oficina que frecuento a veces (pa' usar su baño; consecuencias de beber demasiada agua), y caminé sin prisa de regreso... Al entrar nuevamente vi en la pantallita que faltaban 14.

Me aburrí del poemario que estaba leyendo, hablé por teléfono varias veces -y no salió ningún Kendry a decirme que colgara-, saludé vía SMS a casi todos los contactos que tengo en los tres celulares, caminé de un lado a otro, huí de un señor que me quería sacar conversación, volví a agarrar el poemario, escribí un par de tweets acerca de mi desesperación, vi con envidia cuando las promotoras se iban a almorzar y volvían, leí folletos sobre créditos hipotecarios, seguí caminando... Y seguía mirando la pantallita, viendo que se estancó cuando faltaban 5 pa' llegar a mi número.

Cuando una de las promotoras regresó de almorzar a la 1pm, entró a su cubículo, encendió la luz, arregló unas cosas en el escritorio, se sentó frente al computador, pero no llamaba a ningún cliente para que pasara... Al verla sola, todo el que iba llegando entraba "a hacerle una preguntica", y ella los dejaba sentarse y los atendía, les respondía las pregunticas, les imprimía la información que pedían; de verdad me pareció que era amable y solícita, el único problema era que había un montón de gente -incluida esta flaca con hambre- que tenía más de 2 horas esperando con un puto número en la mano, y ella no nos atendía a nosotros sino a los que acababan de llegar.

La vena que late en mi frente alcanzó un punto de presión inaguantable cuando entró un tipo a preguntar por unos bonos y ella lo tuvo ahí sentado más de 15 minutos explicándole vainas. Si no hablaba, la vena iba a explotar, ¡así que hablé! Ya estaba junto a la puerta del cubículo, por lo que sólo tuve que dar un paso hacia adentro con mi mejor cara de "¡No estoy arrecha, soy feliz, qué bella es la vida!", y dar inicio al siguiente diálogo:
- Mariale: Buenas tardes, señorita, disculpe la interrupción. Una pregunta: ¿quién atiende a los clientes que tomaron un número allá en la maquinita pulsando el botón de "Apertura de cuentas, participaciones, solicitudes de tarjetas, reclamos y otros"?
- Promotora: Eso es por esta área, cuando le toque su turno.
- Mariale (con cara de inocencia): Sí, pero ¿quién nos atiende? Porque, por lo que he visto, su trabajo es atender a los que NO han tomado un número. Entonces, ¿a quién debemos dirigirnos los que sí tenemos uno?
- Señor maloliente que también tenía rato esperando: Sí, es veldá! Pa'llá se mete toelmundo y uno aquí desde hace horas!
- Señor que preguntaba por los bonos: Es que yo solamente vine a preguntar.
- Mariale: Señor, perdón, no me dirigí a usted porque evito dirigirle la palabra a la gente que me ha faltado el respeto, y usted nos faltó el respeto a todos los que estábamos esperando. Por eso le hablé a la señorita, que sí está haciendo su trabajo que es atender a los que no respetan y pasan sin tomar un número, y ella me va a hacer el favor de informarme quién me puede atender. ¿Verdad, señorita?
- Promotora: Ehh... Señor, mejor venga luego, tome un número y yo le explico todo. Ustedes me disculpan, ya los voy a llamar.
- Mariale: Ah ok, ¿usted misma nos puede atender? Bueno, muchas gracias, por aquí voy a esperar.

Afortunadamente, mientras yo peleaba con la tipa haciéndome la pendeja, las otras promotoras fueron llamando y me tocó que me atendiera otra que tiene un "nombre" que bien justificaría que tuviese los cadáveres de sus padres desmembrados y guardados en un freezer en el sótano de su casa!, así que mi nivel de tensión bajó tan pronto le vi el carnet, y me esforcé por no sonreír mientras pensaba en el post que seguramente protagonizará en el blog "Nombres que JAMÁS le debes poner a tu hij@".

La niña en cuestión me desbloqueó la tarjeta y pude por fin, a la 1:45pm, irme a comer.


ACTUALIZACIÓN

El post sobre el "nombre" ya fue publicado, pueden verlo aquí.

12 comentarios:

Genín dijo...

jajajajaja CUAL ERA EL NOMBREEEEEeeeee!!!!jajajaja
Me muerdo las uñas de curiosidad!
Estuviste en una de las mas bellas facetas Marialisticas, aunque yo las prefiero mas ácidas...con perras de por medio...jajaja
Pero reconozco que el guión con movimiento de pestañas y cara de pendeja es perfecto...jajaja
TQM
Besitos y salud

TORO SALVAJE dijo...

Jajajjajajaja, pagaría por verte.

Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Sigo riendo, es que me imagino tú y yo en una cola larga y que la gente se colara....

Tendría que venir el ejército a arreglarlo, jajjajaa

Ahora si me voy.

Besos.

Capochoblog dijo...

Leyendote, recordé cuando apenas llegue acá y pensaba (y añoraba) la amabilidad venezolana, pero luego... como todo, las cosas cambian. Comadre, no cambio la eficiencia de aquí por una sonrisa de cajero allá, que vao! (y eso que acá hay unas perlas que pa´qué. Lastimosamente en mi experiencia; siempre son latinos :S). Es que solo de pensarlo... y yo que soy impaciente, ufffff...

Mi última experiencia en "suelo" venezolano fue hace poco que me tocó renovar el pasaporte y el cdsgm... Luego de hacer mi cola, como todos, de estar parada desde las 3am, de llegar de primera y entrar a el consulado a las 8am... me atendieron a las 10.30 porque el hdp del consúl (que tanto se llena la boca el muy marrano) estaba dejando pasar primero que a todos a sus vip. A T (que tenía el número 2) lo atendieron a las 12m y eso porque directamente le armo un lío al consúl delante de todo el que estaba allí (aprovechando para burlarse de "los cambios tan marcados en la revolución bonita"). A buen jaleo se armo, porque los muy miserables, salieron con que ellos tenían que cerrar y, los que habían hecho sus colas cual pendejos; debían volver a sacar cita (a mi me costo dos meses conseguirla por internet), como si fuese coser y cantar. Salimos de allí casi a la 1 de la tarde, dejando un peo prendido de Padre y Señor nuestro. Tanto, que pensamos que los pasaportes no iban a llegar... pero llegaron, y a tiempo!

Una de las vainas que más me molestan de allá: es la necesidad de tener que poner la sonrisota pa que lo atiendan bien a uno o pagar por atención, me parece tan falta de respeto para todos los demás. Acá llego con mi cara de papa y me atienden más rápido, así no tienen que verme mucho :D

Un beso.

the goddamn devil dijo...

jajajajaj super Mariale al Rescate!!!!!!!!!
asi me agradan tus post, si las miradas mataran :P

Benedetto dijo...

¡ Eres un demonio !


JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJ



I LOVE YOU !!!!!!!!!!


( Te pasas; me tienes matado de la risa )

Rosángela dijo...

Jajajajajaja, es que mientras leía esto sentí que podía verte por "un huequito" en tu aventura bancaria.
Por cierto, pobre chama la del banco ¡que nombrecito!.
Saludos flaca pa'ti y para Heriberto, espero ya esté curado.

E. C. Pedro dijo...

Debería uno de oficio tener derecho a un cambio de nombre. Después de todo, un final feliz.

E. C. Pedro dijo...

Debería uno de oficio tener derecho a un cambio de nombre. Después de todo, un final feliz.

DaLis dijo...

Pobrecita!!!!!me imagino la situación ya que más de una vez he tenido que pelear también con las frescas que trabajan atendiendo al publico!!!!es horroroso.....

Milagros Medina dijo...

http://www.facebook.com/#!/profile.php?id=1024187431


Encontré a Daliborka en facebook

Mariale divagando dijo...

jajajajaja pues sí, Milagros, esa misma es!