jueves, 19 de agosto de 2010

Divagación sobre un pelúo' con tentáculos

Éste no es el tema del post pero tengo que explicarlo antes de ir con lo demás: Cuando digo "mis tías" no me refiero a las mismas personas que cuando digo "las hermanas de mi madre". Técnicamente, éstas últimas son "más mis tías" que las primeras (que son medio hermanas de mi progenitor), pero en la práctica no lo son, ni más ni menos, simplemente no lo son.

Las que siendo adolescentes criaron a mi progenitor y le dieron todo cuanto necesitaba, luego siendo mujeres maduras me criaron a mí; a ellas dos y a la hija de una de ellas les debo todo lo bueno que soy (por lo malo, asumo la responsabilidad). Ahora, cuando yo ando en la calle con una de esas viejas y me encuentro a un conocido, le digo "Te presento a mi tía". Ellas me enseñaron a decir "Por favor" y "Gracias", ellas se desvelaban cuando yo estaba enferma (mientras mis padres dormían), ellas no dudaban en darme plata de su pensión si sabían que yo necesitaba comprar cualquier vaina, ellas aun 26 años después todavía se desviven por prepararme comida que me vaya a gustar; si esas mujeres son "mis tías", no les puedo faltar el respeto llamando de la misma forma a esa otra gente!

Ok, cumplida la divagación introductoria, voy con el tema que motivó el post...

Mi abuelo (que era un SEÑOR que le quedaba grandísimo a la familia que le tocó) murió de cáncer, se lo comió en 9 días! NUEVE días duró el proceso de sentirse mal, ir al médico, recibir un diagnóstico, estar como un vegetal en una cama y dejar de respirar. Todas sus hijas -y su primera nieta- tienen o han tenido cáncer o alguna lesión maligna detectada a tiempo que no ha llegado a ser cáncer. Faltaba la hija número 7/8, y digo "faltaba" porque ya no falta!

Hace como un mes fue al médico por una obstrucción intestinal, un par de exámenes después se supo que lo que la obstruía era un tumor, y unas semanas después de muchos más exámenes, pues ya se sabe que se trata de una carcinoma de nombre tan largo y complejo que ni siquiera yo puedo recordar! Hay que esperar más exámenes, pa' saber si hizo metástasis o no, pa' saber si la operan para remover el bicho, y para saber si vale la pena someterla a una serie de quimioterapias o la dejan así...

Vale mencionar el hecho de que la pobre está recién separada del esposo que se volvió loco (literalmente) después de pasar por una enfermedad bastante seria que los dejó -a los dos y al hijo de 20 años- endeudados hasta el cuello o más arriba... O sea, que le resulta bien jodido costear el tratamiento, las operaciones y todo lo que implica tener cáncer (Señores, créanmelo, tener cáncer es caro!).

Bien, la razón porque estoy contando esto aquí no es que yo esté devastada ni nada por el estilo. Sé que después de leer esto se irán pensando cosas mucho peores que las que ya pensaban de mí, pero la verdad es que no estoy devastada; me tomo la noticia igual que si me hubieran dicho que el carcinoma-peludo-con-doscientos-tentáculos no lo tiene ella sino una de las vecinas... Ella no me ha hecho nada malo como para que tenga algo en su contra, pero tampoco nada bueno como para quererla...

Entonces cuál es el problema? Bueno, hay dos:
1. Por una cuestión de cortesía sociofamiliar, aunque no vaya a fingir que me importa mucho, debo estar medianamente presente a pesar de la distancia (ellos están en Caracas). Mi madre está allá, pendiente de su hermana, y yo, bueno, cómo decirlo... debo por lo menos escucharla cuando llora por teléfono, lo cual me resulta sumamente incómodo, pero no se me quita nada haciéndolo y así ella se desahoga, de modo que me callo y lo hago.
2. Las estadísticas! Esas desgraciadas estadísticas me recuerdan todo el tiempo que cada día voy teniendo más probabilidades de agregarme a la lista de parientes que han recibido tratamiento en el Hospital Oncológico Padre Machado... Y aunque no es que yo viva pensando en eso, por lo menos una vez al año recibo un recordatorio en forma de noticia de algún carcinoma-peludo-con-doscientos-tentáculos...

Ahora que lo pienso, voy a publicar este post porque ya lo escribí... Si antes de escribirlo hubiera considerado la remota posibilidad de que algún miembro de mi extensa parentela lea esto y se arreche, no lo habría escrito (para no tener después la obligación moral de publicarlo); no por lo que vayan a pensar de mí, sino porque yo sé la clase de fastidio que vendría posteriormente... Pero bueno, ya está escrito y será publicado con la real esperanza de que la gente que no lee -y mucho menos blogs- siga sin leer!

miércoles, 11 de agosto de 2010

Los "hermanos cubanos" y mi Poker Face

Por cuestiones de trabajo he estado visitando muchas oficinas de entes gubernamentales en este pueblo durante las últimas semanas. No me gusta la clase de gente que me encuentro en dichas oficinas, no me gusta que usen uniformes rojos, no me gusta que haya afiches de Chávez en todas partes, no me gusta que ahora todas las siglas oficiales de los institutos lleven una S de "socialista" (como el INCE, que ya no se llama INCE sino INCES).

Pero todo eso lo puedo soportar sin sentir dolor de estómago, en cambio ayer sucedió algo que realmente puso a prueba mi habilidad para poner cara de poker y callarme cuando no queda otro remedio!

Llegué a un centro de atención médica y entré como Pedro por su casa, porque no había una recepción a la vista, ni siquiera un viejito de gorra roja en un escritorio desvencijado cerca de la entrada como he visto en otras instituciones; ubiqué un croquis con la distribución de los módulos y busqué la oficina de Dirección, al encontrarla enfilé hacia allá abriendo puertas y atravesando salas sin que nadie me detuviera (ya saben, si un día quieren ir a atracar, es fácil).

Cuando iba a tocar la puerta de la Dirección, ésta se abrió ante mí, pues una persona iba a salir; las dos nos sorprendimos un poquito, pero sonreímos pasado el susto, me identifiqué y le pedí unos minutos. Apartando el hecho de que se identificó (con un leve acento cubano que me hizo pensar por un minuto en todos los médicos venezolanos que están desempleados) como "la directora" sin decir su nombre, debo reconocer que su trato en todo momento fue abierto y cordial; me escuchó atentamente, recibió en sus manos el documento que le entregué y hasta me lo agradeció. Pero la expresión de su cara cambió en el instante en que le entregué el ejemplar que me debía firmar como recibido; en ese momento agarró su celular y y llamó a alguien para preguntarle si debía firmar o no.

Aquí les pongo sus palabras, y en texto tachado verán los pensamientos que debí ocultar tras la cara de poker:
- Buenas, cómo está, camarada? (Já! Típico! De qué otra forma podían llamarse entre ellos?)
- Aquí tengo a una camarada del instituto XXXX (Camarada la puta con sífilis que en mala hora te parió, maldita!)
- Viene a dejar una información, dice que lo enviaron a todos los organismos públicos, pero yo no sé si debo firmar eso... Qué le digo a la camarada? (Tranquila, Mariale, no la abofetees! Recuerda que la credencial le hace creer que eres de su bando, eso en el fondo es una ventaja... Respira profundo, no la abofetees!)
- Entonces no recibo nada? (Bueno y es que ni siquiera creyendo que somos del mismo bando vas a recibir la mierda ésta?)

Bien, colgó y retomó el tono amable para decirme: "Mira mami, no estoy autorizada para firmar esa hoja, mejor llévalo a la Dirección de Salud que es quien nos representa a nosotros". Mi primer impulso fue insistir y decirle que ya fui a la Dirección de Salud y que las dependencias también deben recibirlo, pero entendí que no valía la pena. Sonreí intentando parecer comprensiva, devolví la hoja sin firmar a al carpeta y le dije que de todos modos conservara el material porque al fin y al cabo eso se imprimió para que los ciudadanos estén informados, y enseguida la caraja puso cara de susto y me extendió el material con las dos manos diciendo con premura: "No, no, llévatelo!", como si se tratara de un sobre con ántrax...

Me levanté, le agradecí por su tiempo, y salí de su oficina con la cámara disparando hacia todo lo que decía el nombre de la institución, para tener constancia de que visité el lugar aunque no me hayan querido recibir el material, y para poder escribir el insignificante informe que escribí anoche describiendo la conducta de la funcionaria que se negó a prestar colaboración en la difusión de la normativa y bla bla bla...

Lo más curioso del caso es que al salir encontré cubanos flaquitos y sin uniforme, hablando bajito y observándome a cada paso que daba, en los mismos lugares donde no había ni un alma cuando entré...

viernes, 6 de agosto de 2010

Heriberto contento = Mariale contenta

Si cabía alguna duda de que con la vejez he ido adquiriendo la capacidad de valorar y agradecer las pequeñas cosas, de que puedo sentirme contenta por cualquier tontería, pues ya no la tengo.

Después de pasar una mañana RUDA, de un par de apagones muy temprano, del aire acondicionado trabajando a media marcha, de fallas de Inter de los Cojones, de haber desayunado un simple yogurt, del calorón, de llevar sol, de una molestia en una muela y un leve dolor de cabeza, del reggaeton aturdiéndome el cerebro... era de esperarse que estuviera bastante tensa.

Pero bastó sentarme frente a una chuleta, un puré de batata y una jarra de té exageradamente frío, para que se desvaneciera la tensión; simplemente me sentí agradecida porque la mañana -a pesar de todo- rindió y ya quedó atrás.

Y si quedaba alguna duda de que Heriberto tiene absoluto poder sobre todo mi ser, pues, también ha sido borrada!