Divagación sobre un pelúo' con tentáculos
Éste no es el tema del post pero tengo que explicarlo antes de ir con lo demás: Cuando digo "mis tías" no me refiero a las mismas personas que cuando digo "las hermanas de mi madre". Técnicamente, éstas últimas son "más mis tías" que las primeras (que son medio hermanas de mi progenitor), pero en la práctica no lo son, ni más ni menos, simplemente no lo son.
Las que siendo adolescentes criaron a mi progenitor y le dieron todo cuanto necesitaba, luego siendo mujeres maduras me criaron a mí; a ellas dos y a la hija de una de ellas les debo todo lo bueno que soy (por lo malo, asumo la responsabilidad). Ahora, cuando yo ando en la calle con una de esas viejas y me encuentro a un conocido, le digo "Te presento a mi tía". Ellas me enseñaron a decir "Por favor" y "Gracias", ellas se desvelaban cuando yo estaba enferma (mientras mis padres dormían), ellas no dudaban en darme plata de su pensión si sabían que yo necesitaba comprar cualquier vaina, ellas aun 26 años después todavía se desviven por prepararme comida que me vaya a gustar; si esas mujeres son "mis tías", no les puedo faltar el respeto llamando de la misma forma a esa otra gente!
Ok, cumplida la divagación introductoria, voy con el tema que motivó el post...
Mi abuelo (que era un SEÑOR que le quedaba grandísimo a la familia que le tocó) murió de cáncer, se lo comió en 9 días! NUEVE días duró el proceso de sentirse mal, ir al médico, recibir un diagnóstico, estar como un vegetal en una cama y dejar de respirar. Todas sus hijas -y su primera nieta- tienen o han tenido cáncer o alguna lesión maligna detectada a tiempo que no ha llegado a ser cáncer. Faltaba la hija número 7/8, y digo "faltaba" porque ya no falta!
Hace como un mes fue al médico por una obstrucción intestinal, un par de exámenes después se supo que lo que la obstruía era un tumor, y unas semanas después de muchos más exámenes, pues ya se sabe que se trata de una carcinoma de nombre tan largo y complejo que ni siquiera yo puedo recordar! Hay que esperar más exámenes, pa' saber si hizo metástasis o no, pa' saber si la operan para remover el bicho, y para saber si vale la pena someterla a una serie de quimioterapias o la dejan así...
Vale mencionar el hecho de que la pobre está recién separada del esposo que se volvió loco (literalmente) después de pasar por una enfermedad bastante seria que los dejó -a los dos y al hijo de 20 años- endeudados hasta el cuello o más arriba... O sea, que le resulta bien jodido costear el tratamiento, las operaciones y todo lo que implica tener cáncer (Señores, créanmelo, tener cáncer es caro!).
Bien, la razón porque estoy contando esto aquí no es que yo esté devastada ni nada por el estilo. Sé que después de leer esto se irán pensando cosas mucho peores que las que ya pensaban de mí, pero la verdad es que no estoy devastada; me tomo la noticia igual que si me hubieran dicho que el carcinoma-peludo-con-doscientos-tentáculos no lo tiene ella sino una de las vecinas... Ella no me ha hecho nada malo como para que tenga algo en su contra, pero tampoco nada bueno como para quererla...
Entonces cuál es el problema? Bueno, hay dos:
1. Por una cuestión de cortesía sociofamiliar, aunque no vaya a fingir que me importa mucho, debo estar medianamente presente a pesar de la distancia (ellos están en Caracas). Mi madre está allá, pendiente de su hermana, y yo, bueno, cómo decirlo... debo por lo menos escucharla cuando llora por teléfono, lo cual me resulta sumamente incómodo, pero no se me quita nada haciéndolo y así ella se desahoga, de modo que me callo y lo hago.
2. Las estadísticas! Esas desgraciadas estadísticas me recuerdan todo el tiempo que cada día voy teniendo más probabilidades de agregarme a la lista de parientes que han recibido tratamiento en el Hospital Oncológico Padre Machado... Y aunque no es que yo viva pensando en eso, por lo menos una vez al año recibo un recordatorio en forma de noticia de algún carcinoma-peludo-con-doscientos-tentáculos...
Ahora que lo pienso, voy a publicar este post porque ya lo escribí... Si antes de escribirlo hubiera considerado la remota posibilidad de que algún miembro de mi extensa parentela lea esto y se arreche, no lo habría escrito (para no tener después la obligación moral de publicarlo); no por lo que vayan a pensar de mí, sino porque yo sé la clase de fastidio que vendría posteriormente... Pero bueno, ya está escrito y será publicado con la real esperanza de que la gente que no lee -y mucho menos blogs- siga sin leer!
Las que siendo adolescentes criaron a mi progenitor y le dieron todo cuanto necesitaba, luego siendo mujeres maduras me criaron a mí; a ellas dos y a la hija de una de ellas les debo todo lo bueno que soy (por lo malo, asumo la responsabilidad). Ahora, cuando yo ando en la calle con una de esas viejas y me encuentro a un conocido, le digo "Te presento a mi tía". Ellas me enseñaron a decir "Por favor" y "Gracias", ellas se desvelaban cuando yo estaba enferma (mientras mis padres dormían), ellas no dudaban en darme plata de su pensión si sabían que yo necesitaba comprar cualquier vaina, ellas aun 26 años después todavía se desviven por prepararme comida que me vaya a gustar; si esas mujeres son "mis tías", no les puedo faltar el respeto llamando de la misma forma a esa otra gente!
Ok, cumplida la divagación introductoria, voy con el tema que motivó el post...
Mi abuelo (que era un SEÑOR que le quedaba grandísimo a la familia que le tocó) murió de cáncer, se lo comió en 9 días! NUEVE días duró el proceso de sentirse mal, ir al médico, recibir un diagnóstico, estar como un vegetal en una cama y dejar de respirar. Todas sus hijas -y su primera nieta- tienen o han tenido cáncer o alguna lesión maligna detectada a tiempo que no ha llegado a ser cáncer. Faltaba la hija número 7/8, y digo "faltaba" porque ya no falta!
Hace como un mes fue al médico por una obstrucción intestinal, un par de exámenes después se supo que lo que la obstruía era un tumor, y unas semanas después de muchos más exámenes, pues ya se sabe que se trata de una carcinoma de nombre tan largo y complejo que ni siquiera yo puedo recordar! Hay que esperar más exámenes, pa' saber si hizo metástasis o no, pa' saber si la operan para remover el bicho, y para saber si vale la pena someterla a una serie de quimioterapias o la dejan así...
Vale mencionar el hecho de que la pobre está recién separada del esposo que se volvió loco (literalmente) después de pasar por una enfermedad bastante seria que los dejó -a los dos y al hijo de 20 años- endeudados hasta el cuello o más arriba... O sea, que le resulta bien jodido costear el tratamiento, las operaciones y todo lo que implica tener cáncer (Señores, créanmelo, tener cáncer es caro!).
Bien, la razón porque estoy contando esto aquí no es que yo esté devastada ni nada por el estilo. Sé que después de leer esto se irán pensando cosas mucho peores que las que ya pensaban de mí, pero la verdad es que no estoy devastada; me tomo la noticia igual que si me hubieran dicho que el carcinoma-peludo-con-doscientos-tentáculos no lo tiene ella sino una de las vecinas... Ella no me ha hecho nada malo como para que tenga algo en su contra, pero tampoco nada bueno como para quererla...
Entonces cuál es el problema? Bueno, hay dos:
1. Por una cuestión de cortesía sociofamiliar, aunque no vaya a fingir que me importa mucho, debo estar medianamente presente a pesar de la distancia (ellos están en Caracas). Mi madre está allá, pendiente de su hermana, y yo, bueno, cómo decirlo... debo por lo menos escucharla cuando llora por teléfono, lo cual me resulta sumamente incómodo, pero no se me quita nada haciéndolo y así ella se desahoga, de modo que me callo y lo hago.
2. Las estadísticas! Esas desgraciadas estadísticas me recuerdan todo el tiempo que cada día voy teniendo más probabilidades de agregarme a la lista de parientes que han recibido tratamiento en el Hospital Oncológico Padre Machado... Y aunque no es que yo viva pensando en eso, por lo menos una vez al año recibo un recordatorio en forma de noticia de algún carcinoma-peludo-con-doscientos-tentáculos...
Ahora que lo pienso, voy a publicar este post porque ya lo escribí... Si antes de escribirlo hubiera considerado la remota posibilidad de que algún miembro de mi extensa parentela lea esto y se arreche, no lo habría escrito (para no tener después la obligación moral de publicarlo); no por lo que vayan a pensar de mí, sino porque yo sé la clase de fastidio que vendría posteriormente... Pero bueno, ya está escrito y será publicado con la real esperanza de que la gente que no lee -y mucho menos blogs- siga sin leer!

























