Más de una vez he pensado que debería escribir una guía en este blog que explique ciertos términos que uso con frecuencia en mis conversaciones
light (esas en las que no tengo que cuidar mucho lo que digo), porque a veces quiero usarlos en un post y no puedo porque no se va a entender, y después es burda de frustrante tener que ponerme a idear la frase de otra forma, porque aunque objetivamente diga que quedó hasta mejor estructurada, en el fondo habría preferido escribirla como se me ocurrió en un principio.
Siendo así, tómese este post como un "Mariale-glosario" o algo así...
El Hippie: Nombre genérico que se les da a todos y cada uno de los bolsos -
casi idénticos entre sí- que me han acompañado los últimos años.
Siempre he odiado las carteras, me río burda de la posición en que camina la mayoría de las mujeres con un hombro levantado para poder sostener el carterón.
Cuando estaba en la universidad usaba unos morralitos de tela suavecita, donde llevaba lo estrictamente necesario, pero los abandoné desde que me regalaron un bolso cruzado parecido a los que usan los mensajeros, en el que pronto fui llevando más y más cosas que se me iban haciendo indispensables, y como siempre cabía algo más, no había problema. Desde entonces, he tenido muchos bolsos como ése, algunos de cuero, algunos de telita como los morrales de la universidad, algunos de jean; cada vez los voy comprando más grandes, siempre de colores oscuros porque se les nota menos el sucio, a veces la gente ni nota que son distintos, creerán que desde que me conocen
el hippie ha sido el mismo
hippie...
No recuerdo cómo ni por quién fueron bautizados con ese nombre, pero sé que así se han llamado por años.
El hippie, además de sus características físicas, tiene otras características... Por ejemplo,
el hippie es como un vórtice hacia un universo paralelo, de ahí puede salir cualquier cosa imaginable, cuando alguien necesita algo
-desde un té de guaraná hasta una bolsa Ziploc- siempre digo "Déjame ver si tengo aquí en
el hippie"; y claro, unos cuantos de los que ahora están leyendo esto, deben recordar alguna vez que, estando en la calle, me han dicho "¿Puedes guardar esto ahí en
el hippie?".
Mis Buddies: Este término ya lo he mencionado antes, se refiere al machero que le da estructura a mi vida desde que tengo memoria, ésos que tengo con orgullo entre mis afectos porque nadie "me los puso" sino que yo tuve suficiente buen juicio como para elegirlos y además logré compensar mi insoportabilidad lo suficientemente bien como para que ellos consideraran que había un motivo válido para elegirme a mí, con todo el peo que eso implica.
Son tan distintos entre sí que creo que sólo tienen dos cosas en común: pertenecer al sexo masculino y su nexo conmigo. Todos me han sacado las patas del barro de las más insólitas maneras, todos han dependido de mí en alguna ocasión para las vainas más inverosímiles, de todos me siento responsable y protectora designada, así como todos me han cuidado hasta sin saberlo.
A diferencia del
hippie, en ninguna conversación me dirijo a ellos como
"buddy", siempre los llamo por sus nombres o por los innumerables apodos que les he puesto (
la mayoría de ellos, de mi uso exclusivo), pero cuando me voy a referir a ellos arropándolos bajo el mismo toldo, ninguna expresión va tan bien como
"Mis Buddies".
El Par de Tetas (A.K.A PDT): Nombre genérico aplicado a cualquier fémina que esté satisfaciendo "
LA Necesidad" de alguno de
mis buddies. Se le llama así porque eso es lo que importa de ella, un par de tetas, un culo bien puesto, una garganta profunda..., podría ser fácilmente remplazada por otra que cumpla esos mismos requisitos, no importa si es culta e inteligente o cree que
Confucio inventó la confusión, no importa si es la mata de la nobleza y la bondad o es una coño e' madre... Al final su única función es satisfacer "LA Necesidad".
Confieso que dudé si debía incluir este ítem en el glosario, pues es probable que en este momento las féminas que me leen pasen a tenerme arrechera por lo que resta de la eternidad, por expresarme de manera sexista y misógina y bla bla bla... Pero después pensé que me da igual, porque aquella mujer que me crea misógina sólo porque me expreso sin pelos en la lengua sobre algo que es UNA REALIDAD, simplemente es una imbécil que se cree que toooodos los hombres aman con locura y veneración a toooodas sus mujeres; no me interesa caerles bien a las imbéciles, si se van hoy y no vuelven, pues ¡mejor!
Ok, ahora debo explicar que no todas las parejas de
mis buddies se llaman
Par de Tetas, a las que cumplen una función en sus vidas más allá de "LA Necesidad", las llamo por sus respectivos nombres
(bueno, a veces también tienen apodos) y las respeto mucho en la medida en que aporten cosas buenas a las vidas de mis buddies
(o en las medida en que ellas me respeten a mí); si mis buddies están contentos con ellas, por algo será y yo les estoy agradecida.
Y es que ése es otro punto importante, generalmente
el Par de Tetas debe odiarme por defecto, desde la primera vez que me ven, o incluso cuando sólo me conocen por referencias; yo no las odio, al contrario, me divierten bastante, pero lo reconozco,
I can be mean... Por lo general, aquel
Par de Tetas que no sepa manejar el "Tema Mariale", rara vez pasa a ser algo más que
el Par de Tetas (sobre esto tengo escrito un borrador, espero publicarlo pronto).
Los Bultos Anónimos que Caminan: Nombre genérico aplicable a la mayoría de mis vecinos, a la mayoría de los que fueron mis compañeros de clase, y a todas aquellas personas que existen, pero si no existieran me daría igual.
Me pasaba mucho en la universidad, me buscaban para que les explicara cosas, y yo tenía que deducir por el contexto de su cháchara de dónde se suponía que los conocía, aunque a veces no lo lograba y tenía que preguntar: "Disculpa, ¿de dónde nos conocemos?". No lo hacía con intención de hacerlos sentir mal, era simplemente que no los recordaba, porque me daban igual.
Para mí, yo estaba en el salón acompañada por el profesor, los pocos que reconocía porque me agradaban
(en algunas secciones no había representantes de este grupo), los que reconocía porque me desagradaban profundamente
(éstos siempre tenían representantes, podían ser chavistas, tipas plásticas ridículas, tipos babosos que pasaban la clase cayéndonos a todas, gente que olía mal, gente que sólo abría la boca para hacer preguntas estúpidas...), alguna gorda deseosa de entablar una competencia en la que yo nunca estuve interesada, y otros 40 entes que ocupaban pupitres, hablaban feo, echaban basura en el piso y nunca entendían la clase; pero estos entes no tenían cara definida, si me los ponían en una pared con un numerito junto a otros entes similares, yo no habría sido capaz de reconocer al
Bulto Anónimo que Camina que veía la materia conmigo.
Creo que dejaré la lista hasta aquí, por ahora... Es probable que venga una segunda entrega.