lunes, 28 de febrero de 2011

Si usted usa Twitlonger NO me retuitee

Una vez leí por ahí que el número de followers no es un factor fiable para medir el nivel influencia de un usuario en Twitter y que, en cambio, sí lo es el número de RT's que reciben sus tweets.

Quienes me siguen saben que ser muy influyente está lejos de ser mi mayor interés, saben que uso Twitter para estar informada, para comunicarme con personas que me serían inaccesibles por otras vías, para difundir alguna información de utilidad y, sobre todo, para expresar algunas random pointless ideas que vienen a mi mente en cualquier momento del día. That's it! No hay más pretensiones.

Sin embargo, así como llevo casi cuatro años escribiendo mostly random pointless ideas en este blog y agradeciendo el feedback que recibo de mis lectores, pues también agradezco los RT's de mis followers en Twitter, porque me ayudan a difundir la poca información útil y porque me hacen ver también que hay quienes pueden sentirse identificados con esas loqueteras que pienso y que escupo sin pudor en 140 caracteres o menos.

Y hemos llegado a donde quería llegar: CIENTO CUARENTA CARACTERES O MENOS. Ésa es la idea base de Twitter, es microblogging, son mensajes breves, ése es el encanto. Y el encanto se pierde cuando se altera esa idea base. Las herramientas que permiten alargar los tweets (por ejemplo, Twitlonger) matan despiadadamente el encanto.

Yo no uso Twitlonger porque me gusta Twitter y no quiero matar su encanto. No uso Twitolnger porque creo que quienes me siguen esperan mis tweets de 140 caracteres o menos, porque si quisieran leer divagaciones larguísimas vendrían directo al blog. No uso Twitlonger porque me enorgullezco de no necesitarlo, porque soy capaz de adaptarme al medio que elijo para expresarme, porque mi cerebro me permite sintetizar las ideas que quiero compartir de manera que quepan en esos 140 caracteres o menos, y me permite darme cuenta de que si no puedo decirlo en 140 caracteres, es preferible cortar en un punto adecuado y expresar la idea en dos o más tweets de 140 caracteres cada uno. En resumen, no uso Twitlonger por una cuestión de principios, aunque un par de amigos dirían que es por una cuestión de ego.

Precisamente de mi ego nace la petición (con vehemencia de súplica) que ven en el título de este post. Si una persona que usa Twitlonger me retuitea, sus seguidores que no me siguen a mí no tienen forma de saber con certeza que yo no escribí originalmente el tweet usando esa despreciable herramienta, de modo que pueden pensar que yo soy una de esas personas carentes de capacidad de síntesis que -en mi opinión muy personal- NO deberían tener una cuenta en Twitter. No creo necesario explicar por qué ésa no es la imagen que quiero que se tenga de mí.

Si quieren hacer RT a algo que compartí y no les alcanza el espacio, prefiero que editen mi tweet (siempre que no pierda el sentido original, claro está), prefiero que quiten algún signo de puntuación, prefiero que pongan "1" donde yo escribí "uno", prefiero que pongan "q" donde yo escribí "que"... Les aseguro que nada de eso me va a molestar, como sí me molesta ver un "(cont) http..." al final de lo que era mi tweet.

Y OJO, si usted usa Twitlonger, yo creo que es libre de seguir haciéndolo y se lo respeto y sería incapaz de reprochárselo, porque no me siento con derecho. Pero sí tengo derecho a pedirle encarecidamente que no me retuitee, y por ende, se lo pido y le estaré agradecida si atiende mi petición.

Como ya lo he dicho públicamente en Twitter y ya lo he conversado directamente con varios followers, y aun así sigo viendo RT's con el "(cont) http...", tomaré nuevas medidas. Para empezar, en cuanto publique este post editaré el campo "Sitio Web" de mi perfil de Twitter donde hasta ahora ha estado la dirección del blog, y pondré directamente el link a este post. Además, cada día dedicaré por lo menos un tweet a recordarles la súplica "Si usted usa Twitlonger NO me retuitee", probablemente incluyendo el link también (espero sepan disculpar el fastidio).

Es posible que a más de uno le parezca todo esto una tontería, y es posible que tenga razón. Pero una de las tantas cosas buenas de la 2.0 es que todos tenemos derecho a nuestras tonterías.

viernes, 25 de febrero de 2011

De la doble moral y los comentarios con contenido sexual

Este post nace de una pregunta en Formspring que ni siquiera he respondido todavía, en cuanto la vi vino la idea y vine corriendo a escribir esto antes de que la procrastinación me ganara la batalla.

La pregunta es de un panita que anoche estaba impactado viendo que todas las féminas parecíamos estar en celo durante la presentación de Chayanne en Viña del Mar, por todo lo que estuvimos escribiendo sobre él en Twitter.

Yo escribí sólo dos tweets, uno hablaba de lo bueno que está Chayanne a pesar de sus años como si tuviera pacto con el diablo para no envejecer jamás, y otro sobre lo indecentemente hermoso que le quedaba el pantaloncito marrón; no escribí más porque estaba más pendiente de la pantalla de TV que de la PC, pero cada vez que me acercaba, ¡veía a aquel mujerero desatado a punto de planear un viaje relámpago a Chile para llevar a cabo la violación masiva del tipo! Pero no es que decían que les gustaba y ya, es que describían de manera muy específica todo lo que le querrían hacer (y que seguramente, jamás le han hecho a sus esposos/novios, pero ése no es el tema)... Yo no las culpo, porque como dije antes, ¡está muy bueno, ésa es la verdad!

Pero no puedo evitar preguntarme qué pasaría si se presenta Shakira o Jennifer López y todos los hombres se dedican a twittear sobre ella en los mismos términos malsanos y lascivos que nosotras nos sentimos en libertad de usar para referirnos a Chayanne o a cualquiera que nos provoque.

Bueno, yo creo que muy probablemente lo que pasaría es que esos hombres recibirían una masiva cantidad de unfollows de parte de esas mismas mujeres que estaban alborotadas anoche. Éstas probablemente no querrían seguir tratando con esos patanes, que ven a la mujer como un objeto sexual, que no respetan, que se expresan como unos enfermos y bla bla bla...

Si queremos otro ejemplo de esta doble moral, nos podemos fijar en la discreción que se le pide al hombre sobre sus conquistas y su vida sexual, aquello de que "los caballeros no tienen memoria", aquello de que hagan lo que hagan no deben contarlo, y si se les ocurre decir que hicieron X cosa con X mujer, pues ya el tipo es un patán que anda jactándose de ser muy macho y que barre el piso con la reputación de las mujeres y bla bla bla...

Pero, gente, seamos sinceros, ¡yo jamás he escuchado una conversación sobre sexo en términos más crudos que las que se dan en una reunión de mujeres! Entre mujeres es algo así como una regla no escrita, que al levantarse de la cama en la que deja al tipo dormido, tiene que ir corriendo a reportarles la experiencia a las amigas con todo detalle (no digan que no, todas sabemos que es así, y si no lo hemos hecho, hemos escuchado los cuentos, ¡TODAS!); y si la audiencia no considera que el reporte es suficientemente específico tiene derecho a preguntar y la interrogada está en la obligación de responder: cómo, cuándo, dónde, de qué tamaño, en qué posición, cuántas veces, ¡TODO! En una reunión de mujeres, sobre todo si hay alcohol, está permitido convertir a un hombre en el dios de un nuevo culto o en objeto de burla eterna y, reitero, se habla en los términos más crudos.

Yo que ando con hombres que me hablan como si fuera un macho más y que también me echan sus cuentos, puedo asegurar que ni el carajo más ordinario que conozco me ha dicho JAMÁS una vaina tan soez como las que me han dicho algunas mujeres.

Siempre he querido preguntarle a alguna amiga "Vieja, ¿qué pasaría si te enteras de que Fulanito le ha contado a sus amigos lo que tú me estás contando a mí?", no lo hago porque sé que eso sería cortarle la cabeza a la confianza que esta persona pueda tener en mí y que después no me va a contar ni eso ni ninguna otra cosa... Pero igual lo pienso...

Entonces, ¿a dónde quiero llegar con esto? A lo que siempre digo de la igualdad entre ambos sexos: ¡es una utopía, no existe y procurarla es un error! Me explico: es lógico que queramos igualdad de derechos y de oportunidades, pero no es lógico que queramos ser iguales porque NO lo somos, la naturaleza en su sabiduría nos hizo distintos. Pero, como siempre ha habido féminas que no entienden la bendición que significa ser lo que somos, se han empeñado en tratar de igualarse a los hombres, en ser igual de promiscuas, igual de groseras, igual de rudas, ¡se han puesto como meta ser y hacer todo lo que llevan siglos criticándoles a los hombres!

Ah pero claro, eso es en lo que les conviene, porque a veces no les conviene que lo que es bueno pa'l pavo sea bueno pa' la pava. ¿Por ejemplo? Los comentarios que se pueden hacer. Según esta clase de féminas, los hombres no deben hacer comentarios que se refieran al sexo ni siquiera veladamente, y el que lo hace le está faltando el respeto a la mujer. Pero nosotras sí podemos decir lo que nos dé la gana, porque somos mujeres liberadas y cómodas con nuestra propia sexualidad...

¿Qué vaina es ésa? ¿Eso no es sexismo y discriminación igualito?

Yo, como siempre, opino que ¡ni tan calvo ni con dos pelucas! Pana, yo creo que todos tenemos derecho a expresarnos libremente, pero con respeto por los demás y, sobre todo, con respeto por nuestra propia persona. Creo que podemos decir lo que estamos pensando, pero entendiendo que esa otra persona involucrada en el cuento no nos ha pedido que revelemos información suya, y entendiendo que hay cosas que en realidad no necesitamos compartir y los demás no necesitan saber.

Y antes de que me lo digan, sí, es verdad que todos tenemos personas a la que le contamos cualquier vaina sin pelos en la lengua. Ajá, eso es cierto. Pero no es lo mismo contarle en privado a esa única persona que sabes que se va a quedar calladita, que montar un show delante de media docena de aves de rapiña ansiosas por conocer detalles que probablemente divulgarán más adelante.

No sé, people, cada uno es libre de pensar y decir y hacer lo que quiera, pero yo creo que antes de ponernos a juzgar lo respetuosos o irrespetuosos que son los demás, debemos aplicarnos el juicio a nosotros mismos y entender que ése es el veredicto que importa.


Marcos, gracias por despertarme
-sin saberlo- el gusanito de este post.

viernes, 18 de febrero de 2011

Un mateo

Hace unos 15 minutos me dije "Voy a tomarme un ratico para leer 5 blogs". Abrí el Google Reader y los dos primeros que abrí (el de Waiting y el de Pablo) me recordaron de alguna forma el abandono en que tengo mi propio blog. Por eso me obligué a hacer clic en "Nueva entrada", aunque no sé muy bien para escribir QUÉ...

En realidad he querido escribir sobre fútbol en estos días, sólo que no me quiero adelantar a los acontecimientos; prefiero ver cómo se desenvuelve la situación que he estado siguiendo, pa' después escribir.

Por otro lado, ciertas personitas me han estado aplicando psicoterror vía Twitter, presionándome para que publique las búsquedas como antes, y no es que no quiera, ni siquiera es que no tenga tiempo en absoluto, es simplemente que siempre hay otra cosa qué hacer.

Sorry por el mateo.

jueves, 10 de febrero de 2011

Sobre las cosas que nos avergüenzan

No sé por qué se me ocurrió escribir sobre esto, pero ahí vamos...

Cuando estaba en la universidad, un día un compañero (de los que me caían menos mal) dijo que cuando iba a clase con ciertos profesores que respetaba, se quitaba los zarcillos y se vestía serio, porque le daba pena que lo vieran así de mamarracho. Comentó también que cuando era deportista, todos en el equipo se hacían mechitas o se decoloraban todo el cabello antes de un partido por una cuestión de cábala; y que una noche salió a celebrar una victoria y se encontró a uno de los profesores mencionados y le dio mucha pena que lo viera así.

Mucho más recientemente, hace apenas unos meses, alguien comentó en Twitter que acababa de llegar de clases y su tía le pidió prestada una calculadora y él le dijo que la buscara en su bolso; luego se arrepintió porque recordó que además de libros tenía un vaso térmico y una botella de ron casi vacía, y aunque sabía que su tía no le iba a decir nada, igual le dio pena que los encontrara.

Menciono estos dos ejemplos porque no logro entender por qué al primer panita le da pena que los profesores que respeta lo vean tal como a él le gusta ser, ni por qué al segundo panita le da pena que su tía vea que estuvo bebiendo alcohol. No lo puedo entender porque yo nunca me he avergonzado de lo que me gusta y de lo que soy.

Claro que hay cosas de las que me avergüenzo, pero son cosas que he hecho y sé que no debo repetir, pero no las cosas que hago habitualmente, porque si así fuera, simplemente no las haría. Por ejemplo, a mí me avergonzaría ser tan rematadamente imbécil como para ponerme a halar un humo que me pudre por dentro, que me hace oler mal, que me mancha los dientes, que contamina el único planeta que tengo para vivir, y que además me cuesta dinero, por eso sencillamente no fumo.

Pero nunca me dio pena llegar a mi casa y decir que había estado de vaga frente al liceo desde las 8 de la mañana, de hecho, llegaba a mi casa derechito a decirle a mi madre "Mira, si vas al liceo te van a decir que entré a la primera clase y falté a las demás, lo cual es cierto, me salí porque sabía que Sin Cuello y El Monstruo (algunos de mis profesores) iban a hablar pura paja que ya sé, además ya yo tengo mis puntos de la materia, así que preferí irme a desayunar, después me compré un raspao' de parchita y los muchachos me lo aliñaron con vodka, y ahí nos pasamos la mañana hablando pajita".

¿Por qué hacía esto?, pues porque así se sabía exactamente lo que yo había estado haciendo, y si me acusaban de algo que no fuera cierto yo podía negarlo y mi credibilidad iba a estar intacta, porque ya había admitido lo otro. Pero además lo hacía porque realmente no me avergonzaba (ni me avergüenza) en absoluto.

Del mismo modo en que no me avergüenza hablar sola mientras voy por la calle, ni me avergüenzan mis pantalones rotos, ni me avergüenza que la gente sepa que prefiero leer a Quino que a Proust... Porque eso soy yo, soy la María Alejandra que habla sola, que se pone pantalones rotos y que ama a Quino y detesta a Proust; en el liceo era María Alejandra la que se escapaba de clase para beber o para irse al kartódromo; en la universidad era la María Alejandra que se echaba en la gramita a escuchar a Pablo tocar guitarra, sin importarle andar el resto del día con la ropa sucia... This is me! Si me avergüenzo de lo que disfruto, me avergonzaría de ser yo.

De repente pensarán ustedes que es porque, por lo general, me importa un comino lo que la gente piense de mí. Pero es que, en especial, no me puedo avergonzar frente a la poca gente que sí me importa lo que pueda pensar de mí, porque si me importan es porque los conozco y los respeto, y ellos me conocen y me respetan a mí, así como soy.

Supongo que ésta es una de esas veces en las que debo resignarme a no entender cómo funciona el asunto (el de la vergüenza, en este caso) para los demás seres humanos.

viernes, 4 de febrero de 2011

73%

Hoy, como todos los 4 de febrero, toca sacar cuentas y tomar nota cuidadosamente de las cuentas por cobrar que empezaron a correr hace exactamente 19 años, el 73% de mi vida.

Hay un par de personas que leen este blog a las que les he debido dinero, quienes pueden dar fe de que SIEMPRE pago hasta el último céntimo! Igual varios pueden decir que NUNCA olvido las cosas buenas que han hecho por mí, que mi gratitud no tiene fecha de caducidad y que mientras viva estaré dispuesta a retriubir cada favor que he recibido.

Del mismo modo, pueden tener la certeza de que NUNCA me olvido de lo que debo cobrar, sin importar cuánto tiempo pase, yo SIEMPRE recuerdo quién me debe, cuánto me debe, por qué me debe, desde cuándo me debe... Fíjense que lo tengo clarito: 73% de mi vida estando de luto, 19 años, la edad de mi hermano, por el que lloré ese día cuando pensaba que "iba a estallar una guerra y él iba a morir siendo tan chiquito"...

Hoy me devolvieron a los enanos del colegio, porque hay un pobre ser que es tan poca cosa que considera que el aniversario de su primer fracaso público es una fecha digna de ser celebrada; ésa es una deuda más que ese pobre ser tiene conmigo y con los pocos venezolanos que NO OLVIDAMOS, y que un día -les juro por mi cerebro- tendrá que pagar!

miércoles, 2 de febrero de 2011

Procrastiné, pero lo logré: Un post sobre "dos primeras veces"

Apenas hoy la procrastinación me está permitiendo transcribir esto que escribí en una libreta el jueves 27 de enero mientras esperaba a Miss Lore y al señorito Beny (Ah verdad que no lo había mencionado aquí... Resumo: La semana pasada estuve en Caracas, ésa fue una de las razones de mi desaparición). Considerando el tiempo que ha pasado, pensé en basarme en las notas para reescribir el post, pero lo leí de nuevo y me di cuenta de que lo quiero así como está escrito... Así que simplemente imagínense que lo publiqué ese mismo día! Voy...

Tendría que haber venido a Caracas hace unos días, pero como sabía que Maie (y LEO) iba a venir, pospuse todo para poder coincidir con ella (y con LEO). Le avisé que estaba aquí y nos pusimos de acuerdo pa' visitarla en casa de sus padres porque salir en esta ciudad la estresa (y estresa a LEO). Aunque ya había ido antes, ustedes saben que mi sentido de orientación es nulo, por lo que requerí las mismas indicaciones que la primera vez, y estuvo bien así, porque ocurrió lo que pocas veces ocurre: no me perdí.

Desde el instante en que bajó a abrirme la puerta, la sonrisa de Leo amarradito en su coso verde me alegró el día, y la semana, y el mes, y todo el tiempo que alcancen a calcular.

De hecho, escribo esto a mano en una libreta, sentada en un café donde hay gente que fuma, mientras me obligo a masticar unas mini-tortitas de buen aspecto pero con textura de chicle, que evitarán que mi estómago resulte perforado por el calmante que me acabo de tomar, que a su vez evitará que el dolor de vientre me ponga la vida triste otra vez como me la puso esta mañana... Explico todo esto para que se hagan una idea de que el día no ha sido nada fácil (en realidad, ninguno de estos días lo ha sido), y aun así, cuando escribí lo de la sonrisa del enano, afloró automáticamente la misma cara de boba que tuve durante todo el tiempo que estuve con él. Razón tenía la orgullosa abuela cuando me dijo por teléfono que "su nieto se gana a la gente", ésa es la verdad, ese santo en miniatura, con su mirada de viejito sabio, sería capaz de reconciliar a esta Cristina/Sheldon/Monk/House/Garfield (o sea, yo pues) con el mundo una y mil veces!

Pero no sólo debo hablar del santo, porque la madre se me va a poner celosa y me va a decir lo que una vez me dijo de Lunita: que yo lo que estoy es embelesada con el bebé y con ella ni pendiente... Y nada más lejos de la verdad!

Ya lo dije la vez pasada, para mí significa mucho la confianza de Maie y el trato cercano de su familia, porque es algo que yo normalmente no tengo, así que realmente lo valoro. Pero esta vez para mí fue aun mejor porque había menos gente (en alguna parte del post se tenía que manifestar mi condición de asocial/misántropa), por lo que tuvimos la oportunidad de hablar, por primera vez face to face, de esos temas a los que les hemos dedicado tantos emails; yo, como buena freak del lenguaje corporal, encontré muy interesante ver que en ciertos puntos ponía las mismas expresiones que yo me había imaginado cuando leía los emails (Sorry, hermana, el hecho de que seas humana te convierte en caso de estudio aunque yo no lo quiera así conscientemente).

Pero la parte más interesante de la tertulia llegó con Miss Lore y Dinorah (que no tengo a dónde linkearla, pero que describiremos como "la que mejor me cayó de todas las amigas de Maie que conocí hace un par de años"). Digo que fue la mejor parte porque sin buscarlo caímos en una discusión sobre películas y libros de esos que a mí me gustan, de personajes en extremo complejos, con un profundo trasfondo psicológico. Esa conversación representó dos primeras veces para mí: 1) la primera vez que logro estar en el mismo lugar con más de una persona que entienda ese tipo de historias del mismo modo en que YO las entiendo (básicamente, como casos objeto de análisis -que no es lo mismo que de estudio-); y 2) la primera vez que logro estar en el mismo lugar con tres mujeres por varias horas sin aburrirme ni un instante.

A ustedes, que son personas con habilidades sociales normales, no les debe parecer gran cosa, pero yo de verdad a mis 26 años, sólo había logrado compartir mi visión con una persona a la vez (mostly guys); y también en 26 años, SIEMPRE me he aburrido en presencia de otras féminas, sobre todo si son varias. Entonces, deben comprender que para mí es una novedad y que ha sido también objeto de análisis, tratando de hallar el porqué se dio así, y sobre todo, cómo puedo lograrlo de nuevo, pero teniendo control... (No me hagan mucho caso, yo estoy mal de la cabeza)

Hasta ahí escribí en ese momento porque llegó Miss Lore; pensaba completarlo, pero no creo que haga falta (y además me da flojera).