jueves, 18 de octubre de 2012

Divagación de "Feliz Cumpleaños" para Maie

Siempre que hablo de personas que me han dado mucho caigo en el lugar común de decir que "no saben lo que me han dado", pero es que es la verdad, mi gratitud está orientada a esos intangibles que a veces solo yo percibo, que los demás no valoran igual. 

Ese ha sido tu caso, Maie, creo que tú misma no te has dado cuenta de todo lo bueno que has aportado a mi vida en todos estos años, y aunque no creo que logre explicarlo, sí quiero tomarme un ratico en este post para decirte algunas cosas que no te he dicho antes.


Puedo empezar diciendo que te agradezco mucho la naturalidad, la mía y la tuya, me explico: la naturalidad que me permites y que aceptas para que no tenga que alterar mi "Yo", y la naturalidad con la que te has acostumbrado a mi "Yo" con su desapego y su sentido del humor pesado y su permanente cara de culo.Yo no he tenido que explicarte nada de eso ni disculparme por nada de eso, porque lo has entendido como algo natural. Para alguien como yo, that is a really big deal!

Me has dado esos... no sé cómo llamarlos... digamos "flashes" de sentirme humana un ratico. Morirme de ternura por tus enanos, sentir empatía real por nuestro tema recurrente de la vocación, poder contar en mails larguísimos cosas que nunca cuento, estar cómoda con gente (que por más que sean tu familia o tus amigos, siguen siendo gente, vos sabéis), pararme a comprar galletas antes de ir a tu casa pa' ser parte de la Misión Bolivariana Maie Engorda en Caracas; si te fijas bien, no menciono nada del otro mundo, todo eso es normal, pero para mí no lo es, tú bien sabes que la empatía y la confianza y la comodidad y las emociones típicamente humanas no me caracterizan, que a veces hasta tardo en reconocerlas porque no estoy acostumbrada. Y tú me has dado eso, la posibilidad de sentirme humana a ratos por algo positivo y no por lo feo que sí me acompaña casi siempre.

No sé por qué no hice esto cuando escribía a diario y usaba la excusa del cumpleaños para decirle a algunas personas todo eso que no digo en circunstancias normales, si nadie ha estado tan presente como tú todos estos años, dentro y fuera de este mundillo de los blogs. Pero bueno, lo estoy haciendo hoy, sabiendo que ahora lo leerán los pocos que han tenido la misma fortuna que nosotras, los que un día abrieron un blog por la necesidad de escribir paja y que, sin buscarlo, encontraron personas que le dieron sentido a todo ese pocotón de paja.

Como esto ya va demasiado largo, vamos a lo que vinimos: que deseo para ti y para los tuyos todas las cosas buenas existentes en este planeta, que I really mean cada "Cualquier vaina, pega un grito" al final de los mails, y ya pues, que feliz cumpleaños.

lunes, 8 de octubre de 2012

Sí, es una gran cagada, pero sigue caminando sin pisarla

Escribí mi post número 900 desde una esperanza de la que no me sabía capaz, escribo el 901 desde muy rara mezcla de emociones que aún no puedo definir, espero lograrlo conforme vayan saliendo las letras.

Anoche supe los resultados antes de que saliera el boletín, no los comenté con nadie porque aún me aferraba a un 1% de esperanza ingenua de que anunciaran algo diferente. Me sentí mal, obviamente, pero no como en 2006; esta vez perdí más, esta vez es más grave, pero como dije en 2009,  no me siento derrotada.

Creo que la diferencia está en que en 2006 yo voté y me vine para mi casa a esperar el resultado, pasé todo el día con la agotadora mezla de esperanza y ansiedad por los resultados y luego, cuando me dieron el coñazo, no estaba preparada para recibirlo. Además, me costó mucho asimilarlo porque no lo entendía, porque lo veía injusto, porque -por ignorancia- pensaba que me habían robado.

En cambio esta vez me pasa lo que me pasó cuando escribí ese post de 2009 que ven linkeado unas líneas arriba, naturalmente estoy triste, pero no me siento derrotada. Alguien me dijo que las personas que han pasado tiempo muy cerca de un enfermo terminal cuidándolo y haciendo lo posible por ayudarlo, superan la pérdida con más facilidad que quien no vivió esa etapa tan de cerca. Eso me pasó cuando perdimos el referéndum por la enmienda constitucional y creo (aún no estoy segura) que es lo que me esta pasando desde anoche.

Desde 2008 hasta ahora he trabajado desde adentro todas las campañas electorales, desempeñando una función oficial bien delicada y compleja, y una extraoficial con muchos riesgos, muy exigente desde lo físico, desde lo emocional, desde lo financiero... pero también muy satisfactoria, rodeada de gente que ha confiado en mí buscando orientación y protección, y a la vez me ha ofrecido apoyo y ánimo y ejemplos y guía en un mundo que prácticamente no conocía, cosa que les agradeceré eternamente.

Termino esta campaña con la gastritis a millón, con el sueño alterado, con dolores en todo el cuerpo, con cierto dolor de bolsillo, con un agudo dolor de país y con las manos vacías, pero con la tranquilidad de haber cuidado a la enferma. La enferma en este caso se llama Venezuela, padece de un cáncer óseo que le está comiendo la estructura que la mantiene en pie y, lamentablemente, los 30 millones de hijos que podemos curarla concebimos tratamientos diferentes y no hemos logrado ponernos de acuerdo.

Anoche creía que era que todavía estaba en negación, que no me había caído la locha de que había vuelto a ganar Chávez, pero después de unas horitas de sueño me di cuenta de que sí estoy más que consciente de lo que pasó y de lo que implica, pero no me quiero morir como en 2006 porque hice mi parte y sé que tengo la responsabilidad de seguir haciendo mi parte. 

Los que hicieron su parte del trabajo, los que se vaciaron, los que se arriesgaron, saben a lo que me refiero. Los que se guardaron algo, los que pudieron haber hecho más y no lo hicieron, tardarán más en recuperarse, las ganas de morirse (o de irse aunque sea pa' Somalia) les durarán unos días o unos meses, pero cuando se les pasen, cuando las lágrimas les dejen ver que la vida siguió, por favor vengan con nosotros a hacer el trabajo y recuerden que siempre hay algo más que se puede hacer.

Les pido que empecemos a hacer bien lo que hemos hecho mal todo este tiempo y les pido que no se conformen, que no se tomen demasiado literal eso de que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen; si no sienten que merecen vivir en la miseria, no se conformen con vivir en la miseria, rebélense y luchen por lo que sí merecen. Es así de básico.

sábado, 6 de octubre de 2012

Mañana avísame que votaste



El 3 de diciembre de 2006 en la mañana salí tempranito a votar. Era mi primera elección presidencial y siempre la recordaré con un poquito de vergüenza por haber tenido que votar por un individuo nefasto como Manuel Rosales, pero es que las opciones eran él y Chávez, y bueno, ustedes saben, Mumm-ra El Inmortal habría sido mejor opción que Chávez, cualquier cosa era mejor que Chávez.

Ese 3 de diciembre de 2006 en la noche mientras esperaba que el CNE diera el primer boletín oficial de los resultados de las elecciones presidenciales, estaba en el sofá frente al televisor con mi enano acostado en el pecho cuando recibí un mensaje de texto de alguien muy confiable que decía que había ganado Chávez. No salí corriendo a dar la mala noticia ni reenvié el mensaje, me quedé ahí acostada sintiendo que el mundo se me venía encima, abrazando al enano, pensando en lo que ese resultado significaba para él y para su hermana, para mí, para todos.

Casi seis años después, mañana por primera vez tendré la oportunidad de participar en una elección presidencial sin avergonzarme de mi voto, por primera vez tendré la oportunidad de votar POR un candidato y no CONTRA el otro candidato, debo admitir que eso me tiene muy emocionada.

Mucha agua ha corrido bajo el puente, muchas cosas han cambiado, la situación de mi país es muchísimo más complicada,  ahora es más urgente que hagamos algo. Además, esta vez tiene un significado mucho más importante para mí, porque en aquel entonces yo voté y ya, en cambio ahora llevo encima la satisfacción y el cansancio de los cuatro años que he pasado trabajando para este momento. Estoy segura de que los que han colaborado de alguna manera desde un partido político, desde una ONG, desde un medio de comunicación, desde una institución pública o desde cualquier trinchera, saben a lo que me refiero; saben que tenemos más en juego, que hay más miedo a perder y que la decepción sería mucho más fuerte para nosotros que para los que lo ven desde afuera, pero saben también disfrutaremos la victoria mucho más que los que no han tenido que arriesgarlo todo para llegar hasta acá, eso es algo que nunca nos podrán quitar.

Todos los que me han acompañado en este proceso podrán contar con mi gratitud por el resto de mis días, solo cometeré el abuso de pedirles una cosita más: salgan mañana a votar.

Dudo que escriba algo mañana porque voy a estar trabajando desde la madrugada, pero podemos estar en contacto por teléfono, por email, por Twitter, por Whatsapp, por señales de humo aunque sea... Cuando voten, cuénteneme que ya votaron, ¿sí? Inyéctenme energía, que la voy a necesitar.